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La gran guerra encarnizada de Sega y Nintendo

Si hay algo que definió la segunda mitad de los 80’s y la primera de los 90’s fue la guerra, encarnizada, que llevaron a cabo las empresas de Sega y Nintendo con sus consolas hogareñas.

Cualquier joven video-jugador de esa época tenía un bando tomado, y lo defendía a capa y espada. Aunque en el fondo, todos disfrutábamos esa rivalidad.

Rivalidad que dejaba como resultado a cada una de las empresas tratando de mejorar, superar a su contendiente y traernos a nosotros, los que estábamos sentados con el mando en la mano, una sonrisa de oreja a oreja mientras conseguíamos más y mejores títulos.

Pero vayamos por partes, tratemos de ver lo que pasó en realidad a nivel global, y el fenómeno que se originó.

Los inicios

Ninguna de las dos empresas nació por los videojuegos, es más, ni se avizoraban en el horizonte. Nintendo fue fundada en 1889 siendo un fabricante de mazos de cartas, y Sega recién aparece en 1940 como distribuidora de tragaperras.

Pero desde 1966 en adelante, Sega tomó por sorpresa los salones de recreativas con su genial Periscope, y para la década del 70 ya dominaba el mercado.

Mientras tanto Nintendo ponía el ojo en el mercado casero, y para 1977 tenía a la venta un clon del Pong que le fue bastante bien. Pero lo que los puso en el mapa fueron sus, ya ahora, famosos Game & Watch; esos videojuegos portátiles de pantalla monocromática LCD supieron meterse en la mochila de todo escolar de aquel tiempo.

Cambiando los roles

Llegado 1980, ninguna de las empresas pasaba desapercibida para la otra. Por un lado, Sega tambaleaba ante el arribo a las arcadias de Donkey Kong (y su compañero Jumping Man), mientras tanto Nintendo observaba como Sega quería llegar a las casas con la SG-1000.

Sabido es que Donkey Kong impulsó a Nintendo en la dirección correcta, pero quien les hizo acelerar fue la presentación en mercado de la Famicom en Japón (y poco tiempo después del NES para el resto de los mortales)

Sega se vio en apuros por primera vez en décadas, no solamente perdía su hegemonía en los fichines, sino que sus sueños de dominar el mercado hogareño se caían en pedazos. Ni Giri’s Garden, juegazo de Yuji Naka (futuro creador de Sonic) pudo salvar a la SG-1000.

Cruzando los mares

Al mismo tiempo, Europa disfrutaba de una primavera con los salones arcades, en Latinoamérica estaban en pleno auge; pero en Estados Unidos estaban atravesando una crisis, tal como se relata muchas veces con el caso del juego de la película ET para ATARI.

Entonces, en 1985, Nintendo desembarca con una gran campaña publicitaria, un rediseño de su consola y un cambio de nombre. Había nacido el Nintendo Entertainment System, o NES. De pronto, a Mario y a Zelda se los empezaba a conocer por todo el mundo.

Con la salida de Super Mario Bros 3 en 1986, Minoru Arakawa (presidente y fundador de Nintendo Of América) anunció que habían logrado vender 61 millones de consolas a nivel mundial. A Nakayama, presidente de Sega, no le cayó en gracia.

Here’s come a new challenger

Sega trajo al Master System, a Alex Kidd y a Phantasy Star como competencia directa del NES, de Mario y de Zelda respectivamente, pero lo cierto es que no lograron tener ni las ventas ni la repercusión esperada por Norteamérica.
Sin embargo, fue mejor recibida en Europa y un gran éxito en Latinoamérica, especialmente en Brasil.

Nota Al Margen: En muchos países sudamericanos, como Argentina, nunca llegaron oficialmente estas consolas. Por eso nos vimos inundados con copias chinas. Era normal poseer una Family Game, una copia pirata china de la Famicom, con juegos como Mario 8, Somari y un sinfín de títulos fraudulentos más.

Para 1989 comenzaba también la rivalidad de las portátiles, aparecían la GameBoy y al año siguiente la GameGear. La disputa pasaba por el catálogo de juegos más que si la pantalla era o no a color.

Sega estaba dispuesta a demostrar que podían ser iguales o mejores que Nintendo.

Se armó la gorda

Aparecen en escena dos personajes muy importantes, Kalinske como CEO de SEGA USA, y la consola SEGA Megadrive. La primera apuesta fuerte en 16 bits. Con una campaña publicitaria agresiva, Sega lleva la rivalidad a la rotura de la ética.

Nace el Nintendon’t, desdeñando la marca de la manera más vil que se pudiera esperar (a los estándares de esa época) Con la irrupción de esta consola, la aparición de Sonic, el blastprocesing y una mirada ya no enfocada a los más niños de la casa; contra los héroes conocidos de Nintendo, sus juegos y sus tramas, dieron como resultado que las aguas se fueran separando entre el público, tomando partido por uno u otro lado.

Y entonces pasó, Nintendo trae al mercado a la SUPERNES, terminando de dividirnos, forzando una rivalidad que por momentos daba ganador a uno y por momentos a otro. Se empezaron a batir a duelo desde las mascotas hasta los periféricos, desde los tipos de juegos hasta el tamaño de los frames.

Las revistas especializadas llenaban páginas y páginas de comparativas que iban desde la comodidad de los controles, hasta la cantidad de pines del procesador.

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SEGA pierde terreno

Nosotros, los jugadores, veíamos como escalaban estas escaramuzas, y como Sega nuevamente perdía terreno.
Nuevamente Kalinske al rescate, terminando por enfocar a su consola para un público adolescente o joven adulto, con muchos juegos de deportes, y otros con temáticas más adultas.

Claro ejemplo el Mortal Kombat 1 y la posibilidad de tener el modo sangriento en la Genesis, cosa que no existía en la SuperNes (sólo llegaban a mostrar una salsa verde)

Nintendo devolvía el puñetazo con sus sagas reconocidas, juegos muy disfrutables para toda la familia. Era la consola familiar por excelencia, mientras que la Genesis era la consola de jóvenes.

Nota Al Margen: En Argentina, el ganador fue Megadrive/Genesis, el mercado se inundó de ella, sus copias oficiales licenciadas hechas por TecToys en Brasil eran los regalos de esas navidades. La SuperNintendo se conseguía importada, a un precio exorbitante y con poco catálogo de juegos.

Esta rivalidad siguió mientras Sega pudo mantenerla, el fracaso en ventas de la Saturn y de la Dreamcast y la pérdida de esa picardía los llevan a dejarnos sin este competidor.

Pero esta rivalidad, nunca fue insana, nos divertíamos con ella y la aprovechábamos al máximo como buenos jugadores. Si no fuera por Sega no existirían juegos para adultos, y si no fuera por Nintendo no existiría el juego en familia.

Es por eso que, al día de hoy, Sonic y Mario hasta comparten juegos. Finalmente, el erizo y el fontanero siempre fueron amigos.


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