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Phil Spencer y los de Redmond han de hacerlo todo perfecto si quieren competir con Sony

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La nueva generación de consolas está a punto de llegar. A finales de 2020 tanto Microsoft como Sony planean lanzar al mercado sus dos nuevos »caballos ganadores», la marca japonesa con PlayStation y los americanos con su revivida división de Xbox.

Las malas políticas al principio de la actual generación por parte de Xbox y la escasez de grandes títulos first party han convertido a Sony en la indiscutible ganadora, con más del doble de consolas vendidas. Microsoft es consciente de ello y la marca Xbox necesita triunfar, necesita competir de tú a tú con PlayStation. Los de Redmond saben que no puede repetirse lo mismo. Pero, ¿qué necesita Xbox Series X para vencer a PlayStation 5?

Afianzar sobre lo ya construido

Microsoft cortó relaciones con Don Mattrick en julio de 2013, apenas un mes después de presentar el que acabaría siendo su último trabajo, Xbox One. El enfoque de Xbox era justo lo contrario de lo que buscaban los jugadores, sus políticas restrictivas hicieron de la conferencia del E3 una pasarela para el humor.

Mientras se hacían memes con la cara de Mattrick, la competencia se reía de las políticas de Microsoft y le prometió a los jugadores lo que querían, lo que siempre habían tenido. Una jugada sencilla, pero que sirvió para ganar una generación entera de consolas. Xbox pendía de un hilo, la popularidad de la marca era la más baja desde su fundación y la esperanza de la gente disminuía con cada nuevo título que veían.

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En 2017 llegaría un nuevo líder para todo este proyecto: Phil Spencer. ¿Su misión? Rehacer por completo la imagen de una marca que había perdido todo el respeto de los jugadores. Spencer se mostró desde el primer día como alguien cercano a los espectadores, dando sensación de calidez, y siempre se nombró a sí mismo como un jugador más. Este pequeño detalle se hizo notar nada más comenzar su andadura. Deshechó todas las políticas que una vez se habían planteado (cosas como Kinect quedaron enterradas y olvidadas) y se empezaró a cambiar el enfoque.

Comenzaron a implementar nuevos servicios para dar opciones a los jugadores: retrocompatibilidad con Xbox 360 y Xbox, Xcloud y el Xbox Game Pass entre otros. Servicios que no sólo volvieron a despertar el interés de la gente, sino que son de las grandes bazas de la compañía para esta nueva generación.

Sobretodo el Game Pass que se erige como la gran apuesta de los norteamericanos para el futuro. Microsoft necesita potenciar estos servicios y seguir nutriéndolos sí quiere hacer competencia a PlayStation.

Juegos que ilusionen al consumidor

Ya se conocen todas las características técnicas de la nueva Xbox Series X. Sobre el papel es la consola más potente jamás creada, lo que promete hacer las delicias de todos los jugadores. Pero de nada sirve tener dos millones de teraflops si no se utilizan. Una consola se nutre de sus juegos, algo que necesita como el comer Microsoft.

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En esta generación los desarrollos first party de Xbox han tenido dos caminos: juegos grandes de sagas ya asentadas (Halo, Gears, Forza…) y juegos más pequeños de nuevas IP’S (Sunset Overdrive, ReCore, Cuphead, Ori, Sea of Thieves…). Los juegos menores no han recibido toda la atención que merecían y las grandes sagas clásicas tienen ya síntomas de tirantez y agotamiento, haciendo que su popularidad disminuya a cada entrega.

Microsoft y Phil Spencer lo notaron. Por ello, sacaron cartera y compraron numerosos estudios a lo largo de todo el globo: Ninja Theory, Moon Studios, Obsidian… Mucho dinero para formar una lineup de compañías que hicieran de Xbox Series X la consola con el catálogo más grande de la historia (sobre el papel). 

Las cartas están ahí, los equipos y el dinero también, pero ahora toca ver los resultados de toda esa inversión. La competencia a nivel first party es muy dura. Además sabemos que Sony está preparando varias bombas como Horizon 2, God of War 2 o Spiderman 2. A Microsoft no le vale con hacer “buenos juegos”, necesita hacer excelencia.

Apoyo Third Party

No todo son desarrollos first party. Al final del día esos desarrollos son sólo una pequeña porción de todo el pastel que forma el catálogo de una videoconsola. Si de algo puede presumir PlayStation 4 es de que lo tiene todo. Todos los juegos que se desarrollan hoy en día acaban saliendo en la consola de Sony, algo que por desgracia no ocurre con la »máquina verde».

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No es raro ver juegos que salen para PS4 y Nintendo Switch pero que por algún motivo no llegan a Xbox One, muchos títulos de origen japonés sobretodo (Ni-oh, Dragon Quest XI, Ni No Kuni, la saga Final Fantasy hasta hace poco…). La lista sigue y sigue, conformando una larga hilera de títulos que se pierden los jugadores de Xbox One.

Phil Spencer, conocedor de esto, ya ha encabezado varias visitas a tierras niponas con el objetivo de paliar esta demanda de videojuegos japoneses. Desde entonces, vemos que títulos como NieR: Automata o Final Fantasy comienzan a llegar poco a poco a Xbox.

Si Microsoft quiere pelearse con Sony necesita de estos desarrollos third party. No puede quedarse mirando como la competencia se queda con “exclusividades” de ese estilo. O no deberían si tenemos en cuenta la escala de una empresa como Microsoft (con lo que eso conlleva).

No más tiros en el pie

He comentado en varios puntos la poca inteligencia de Xbox y la falta de visión. Al principio de generación (con una simple conferencia al E3) tiraron por tierra todo lo que había construido Xbox 360.

A mitad de generación, cuando la gente empezaba a recuperar la ilusión, llegó la cancelación de Scalebound, el título de Platinum Games que prometía convertirse en el mejor exclusivo para la máquina. Además, esta cancelación vino después de una gran campaña de marketing, algo bastante grave. No hay margen para más fallos así en la nueva generación de consolas.

Competir sí, ganar imposible

En conclusión, Microsoft tiene que hacerlo todo perfecto con sus servicios, lanzar títulos del calibre que se esperan, atraer el interés de mercados como el japonés y dejar de tirar piedras contra su propio tejado si quiere competir con la Sony PlayStation 5. No nos engañemos, ganar es algo prácticamente imposible si tenemos en cuenta el nombre que tiene a día de hoy PlayStation.

Este año 2020 es clave. Las campañas de marketing de la nueva generación de consolas ya han empezado y por ahora Xbox lleva la delantera, pero no pueden permitirse ningún error, porque la competencia (antes o después) sacará sus “bombas” a pasear.

Si os ha gustado el artículo aquí tenéis más noticias sobre el mundo de los videojuegos.

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