Consola nintendo

Los problemas de lanzamiento de Nintendo

Aún recuerdo aquel 16 de agosto del 2017. Un caluroso día de verano, que habría pasado desapercibido en el calendario, de no ser porque aquella tarde adquirí mi flamante Nintendo Switch. Allí yacía junto al resto de sus hermanas homónimas, apiladas de mala manera en un hipermercado de baja estofa. Lugar que, paradójicamente, se presta a la compra de esta clase de aparatos electrónicos. Debido a la poca fidelidad con la que fijan el precio frente a su competencia especializada.

Sin embargo, mi primera toma de contacto con la famosa híbrida de Nintendo tuvo lugar el mismo día de su lanzamiento. Gracias a que un bienaventurado colega me la prestó para saciar mi curiosidad y sortear el escepticismo que en mi se acrecentaba al ver constantemente el tráiler. Mentalmente establecía una comparativa directa con su predecesora, la mal lograda Nintendo Wii U.

Nintendo Switch vs Nintendo Wii U

En un ejercicio de honestidad, he de admitir que, con el paso de los años, he acabado aceptando que Nintendo Switch y Nintendo Wii U son, salvando las distancias, el mismo perro con diferente collar. El quid de la cuestión reside, de manera obvia, en su popularidad. La imagen de triunfadora de Nintendo Switch frente a esa pobre imagen de “cacharro clínico extraño” que caracterizó a Nintendo Wii U desde el justo instante en que Satoru Iwata decidió mostrarla al mundo.

Sigo pensando que la Wii U no era una mala idea per se. Tal vez lo más chirriante del producto fue lo poco acertado de su nombre. Un seudónimo que llevó a mucha gente a la concepción equivocada de ver a esta como una revisión modernizada de la histórica consola doméstica Nintendo Wii. Lo cierto es que, para sorpresa de un público que la acogió con sumo desdén, dicha consola ya estaba adelantando el concepto de consola híbrida. Un concepto que por otro lado, misteriosamente, parece haber sido acuñado hace tres años.

También conviene tener en cuenta que tras el batacazo en ventas la propia empresa nipona desechó las funciones portables de títulos de la talla de Donkey Kong Tropical Breeze. Tal vez por desgana o pensando en la futurible revisión que acabaría recibiendo su sucesora generacional.

Otro hecho irrebatible, es que Nintendo Switch cuenta en la actualidad con un parque de consolas que se estipula, aproximadamente, en una cifra que ronda los cincuenta millones de usuarios. Una cuota de mercado para nada desdeñable, si se tiene en cuenta de que dos de sus títulos más laureados han sido porteados de su defenestrada antecesora.

El califato de la gran N

Con semejantes ventas y una fanbase ansiosa de clavarle el diente a todo lo que desprenda cierto aroma a la “Santa Trinidad” (Mario, Zelda y Pokemon) ¿No debería la gran N dejarse mecer por los vientos del éxito hasta encumbrarse en el Olimpo del éxito capitalista nipón? Debería, pero el deber y la acción no siempre van ligados de la mano.

En vez de convertirse en la mano de hierro que ejecuta diligente sus planes sin prisa ni pausa. Nintendo ha optado por tomar la posición del califa altanero. Desde su silla lanza migajas al suelo, con tal de recrearse observando al usuario batallar por hacerse con una edición de coleccionista, sin embargar sus preciados órganos vitales.

Frente a semejante actitud de pasividad ¿Qué hace la crítica? Inventarse futuribles fechas de eventos y sacar listas de sagas que, salvo sorpresa mayúscula, vaticino harto complicado que aparezcan en la actual generación. (F-Zero todos te mencionan, pero nadie te compra)

En cuestión de semanas saldrá a la venta el hit del verano nintendero, “Paper Mario: The Origami King”. Un título que, en lo personal, me suscita la misma expectación que visionar la final olímpica de esgrima en diferido.

Soy consciente de que, a buen seguro, este albergará una calidad innegable. Si bien cuestiones como la duración del mismo o la extrema sencillez de su sistema de combate frente a su precuela de Gamecube, hacen que haya decidido esperar a ver que cantidad de review-bombing cosecha en Metacritic. Más que nada, para cerciorarme de si realmente merece la pena su adquisición o no.

Nuevos lanzamientos

En pocos días también saldrá a la venta Deadly Premonition 2. Secuela directa de aquel bodrio técnico que otrora fuere inicialmente concebido como un proyecto bajo el pseudónimo de «Rainy Woods» en la febril mente del talentoso Swery 51. Deadly Premonition, lanzado originariamente en la anterior generación, es un videojuego dispar. Un referente en lo que a pobreza técnica y falta de ganas se refiere (amén por el exceso de popping y las continuas caídas de framerate durante la conducción) que a su vez cuenta con una historia irrepetible que haría sonrojar a David Lynch.

Es tan incongruente y mágico en su totalidad que me resultaría complicado escribir un articulo sobre él sin acabar rindiendo pleitesía a su diabólica genialidad.

Un anuncio de un lanzamiento en exclusiva de la segunda parte de un juego de culto que nadie esperaba. Solo esto hizo falta para que la firma nipona desconcertase a propios y extraños.

Pero fue nula campaña publicitaria que ha llevado a cabo posteriormente. Esto me invita a pensar una vez más que si no se trata de un Mario, Zelda o Pokemon, invertir mínimamente en marketing es un acto que está de más.

Es una pena que no se le otorgue la oportunidad de mostrar su valía y de convencer a su público. Muchos son los espectadores que llevan un lustro pidiendo un survival similar a Silent Hill. Anidando en los que le seguimos la pista tan la tibia esperanza de que recaude, al menos, lo necesario como para aventurarse en un futuro a realizar una hipotética tercera parte.

Y los sueños, sueños son

En el horizonte quedan promesas de cambio. Si bien cada día me cuesta más comprender la necesidad que tiene la firma japonesa de asemejarse al rol de una ex-pareja que ha tocado fondo.

Los más ingenuos fantasean con que la secuela de Zelda de Breath of the Wild se ponga a la venta a finales de año. Sustentando sus más íntimos anhelos en una entrevista realizada a los dobladores del juego al español castellano para un podcast amateur.

Los más extremistas vociferan hasta la extenuación por redes sociales y YouTube una supuesta ristra de supuestos bombazos con los que Nintendo paliaría su carencia de nuevos títulos. Argumentando que todos estos se presentarían en septiembre para plantar cara al salto generacional que van a suponer los buques insignias de Sony y Microsoft.

Por último, los estoicos que contemplamos impasibles como se les escapa a Nintendo el éxito de las manos, como si se tratase de agua, nos resignamos, hacemos tripas corazón y pedimos poco. A sabiendas de lo que dice el refrán: al vicio de pedir, la virtud de no dar. Una fecha de lanzamiento para Shin Megami Tensei V, cuyo teaser se presentó en 2017, un remake de Pokemon Perla/ Diamante y ¿Por qué no? Soñando en voz alta sería majestuoso que Nintendo nos obsequiase con un recopilatorio de Metroid Prime en HD.

Así como sendos remasters de Mario Sunshine y la saga Mario Galaxy. Atrás quedaron los ruegos de un remake de Zelda Ocarina of Time en alta definición o un nuevo F-Zero. Además de una conversión de algún juego de la saga Persona. (Ahora que Persona 4 Golden al fin vio la luz en Steam) o un nuevo Golden Sun comandado por Monolith Soft, creadores de la saga de juegos JRPG Xenoblade Chronicles. Ante tales exigencias espero no volver a pecar de consumidor avaro

(Nótese la ironía)


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