Con un gran poder viene una gran responsabilidad

Tener cualquier tipo de consola portátil en la década de 1990 era el sueño de todo púber. Y aunque Nintendo avasalló el mercado con su GameBoy, tuvo alguno contendientes muy dignos (y algunos que le pelearon el podio como la Game Gear). Y sólo seis meses después de la irrupción de la chiquita gris de la gran N, los video jugadores nos vimos asombrados de ver en las tiendas especializadas las publicidades de la primera consola de mano a colores, y debajo del ala de la gran (y ya para ese tiempo fracasada) Atari.

Avanzada para su tiempo, la Atari Lynx ofrecía modos de multijugadores, capacidades de mover gráficos 3D, controles reversibles (con el toque de un botón la pantalla giraba 180º permitiendo que fuera cómoda tanto para diestros como para zurdos, algo que no volvió a verse) y una hermosa y brillante pantalla LCD a colores retroiluminada.

La Lynx hacía gala de una gran y conocida librería de juegos, así como de unas características técnicas adelantadas a su tiempo; pero desgraciadamente nunca pudo despegar por la poca habilidad de Atari para persuadir a desarrolladores de presentar juegos de alta gama (los que hoy llamaríamos AAA).

Press Start

Su nacimiento fue dentro de la compañía Epix dos años antes, en 1987, dónde sólo se la llamó «Handy«. Las causalidades hicieron que dos diseñadores del equipo original de Amiga, Dave Needle y R.J. Mical, fueran dos de sus creadores, trayendo consigo su experiencia y el conocimiento necesario para producir este equipo de vanguardia.

En el CES del invierno del 1989 Epix mostró al mundo el sistema, y la audiencia asistente estuvo muy impresionada. Sin embargo, Epix estaba ya con problemas financieros y se hizo notorio que no podrían producir ni comercializar a la «Handy» por sí mismo. Llegaba el momento de conseguir a un socio, o espónsor o ambos. Las invitaciones comenzaron a salir por el correo (una de las cuales fue dirigida a Nintendo, quienes, la dejaron de lado por obvias razones). Como carta mágica de Hogwarts, una de estas llegó al buzón de Atari, quien ya estaba desesperada por recuperar algo del mercado y del prestigio que tenía a principios de la década del 80. Ni lentos ni perezoso Atari y Epix llegaron a un acuerdo donde Atari se encargaría de la producción y marketing de la portátil, y Epix del desarrollo de software.

Unos meses después, para el CES de verano, Atari la presentaba oficialmente ahora con el nombre «Portable Color Entertainment System«.

Como este fue el año del anuncio y salida de la GameBoy, el público y los medios especializados (algunos no tanto) comenzaron las comparaciones de rigor. La Atari Lynx era mucho más poderosa con su pantalla retroiluminada a colores, pero la GameBoy era más liviana, más chica, con mayor tiempo de batería. Mientras la Lynx salió al mercado con un precio de 199 dólares, la pequeña de Nintendo se mostraba a 109 dólares. Para seguir cavando su tumba, Atari pudo producir pocas unidades de la Lynx en ese año, haciendo que no estuviera en stock a nivel masivo (desaprovechando las navidades) mientras que el modelo de distribución y disponibilidad de Nintendo abarrotó todo anaquel disponible de cada tienda disponible con la GameBoy y la NES.

Round Two

El único año con un poco de éxito para la Lynx fue 1990. Reformularon su estrategia y les daban a los compradores la consola, un bolso para llevarla, el cable COM Lynx, un adaptador AC y el juego California Games, todo en un paquete Deluxe que conservaba el precio de 199 dólares. Pero al fallar Atari en conseguir algún juego o licencia reconocida, decantó en un usuario que fue a comprar a su competencia que ya tenía videojuegos reconocidos en el imaginario popular.

A esto se le sumó la mala reputación de Atari con los revendedores (ocasionados por el crac de los videojuegos de la década de los 80’s), quienes muchas veces se negaban a venderla o hasta inclusive darle algún lugar vistoso en sus tiendas.

Atari volvió a la carga con una gran campaña publicitaria en 1991, bajando el precio de la consola a sólo 99 dólares sacando un modelo mejorado llamado Lynx II (con mayor duración de la batería y hasta un botón de apagado de la retroiluminación). Pero aparecía un nuevo contendiente, la GameGear, para sacarle lo único que la hacía distinguible, su pantalla color… Así que mientras mejoró un poco sus ventas, seguía corriendo muy detrás de la portátil de Nintendo, y ya no en segundo puesto, sino en tercero. Sega se había llevado el segundo.

Game Over

Aunque finalmente y como se avizoraba, la Lynx nunca fue exitosa y ni siquiera llegó a la meta en ventas pautada, se quedó con una librería de juegos fantástica. Hay algunas remasterizaciones de juegos arcades como Joust, Rampart y Klax. Algunos títulos originales de mucha calidad como Chip’s Challange, Waybirds y Gates of Zendocon mostraban al público lo que la Lynx podía lograr. Pero nada de todo esto pudo ayudar a atraer compañías de desarrollo Third Party.

En 1993 Atari clava la bandera blanca y de ja de comercializarla, para enfocar todo su esfuerzo en su próximo fracaso, la Atari Jaguar.

Continue?

A diferencia de otras, la Lynx sigue teniendo una comunidad muy activa hasta estos días; fans y coleccionistas siguen discutiendo sobre esta, agregándole nuevas funciones o mejorando otras (existen dos mods terriblemente buenos, uno para cambiar la pantalla a una led y otra para variar las frecuencias del procesador). A esto hay que sumarle los nuevos juegos que se están lanzando, empresas como Songbird se están encargando de esto y de lanzar juegos que nunca fueron terminados de desarrollar…

Especificaciones Técnicas:

  • Procesador: dos 16-bit custom CMOS chips a 16MHz
  • Memoria: 64K RAM
  • Sonido: 4 canales de sonido con 8-bit DAC por canal
  • Color: 4096 colores, 16 simultáneos por paleta por línea
  • Resolución: 160 x 102 (16,320 pixeles)
  • Tamaño de pantalla: 3.5″ diagonal (aproximadamente 3.25″ x 1.88″)

Si pueden comprar una de segunda mano no lo duden ni un segundo.

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