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Geniales remakes de videojuegos de títulos clásicos lanzados recientemente

Recurrir a viejas ideas del pasado dándoles una capa de chapa y pintura para intentar revender el producto a una nueva generación de consumidores es, quizá, una de las estrategias comerciales más antiguas de la industria. Una práctica mucho más habitual de lo que uno podría pensar y algo que sigue haciéndose (con más o menos disimulo) hoy en día. Precisamente a este tipo de reinvenciones o remakes les hemos querido rendir un pequeño tributo este mes desde la tribuna de Mentero.es. Realizando esta selección de nuevas entregas que supieron reciclar los mejores ingredientes del pasado para darle forma a algo nuevo y provechoso. Pasen y vean, damas y caballeros. Les dejamos con algunos de los más brillantes remakes que se han visto en tiempos (relativamente) recientes…

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Splatterhouse

Vivimos tiempos difíciles, y la originalidad es un valor al alza. En un panorama en el que ya todo o casi todo parece estar inventado, se hace cada vez más difícil ser original. Y ya no digamos crear franquicias nuevas o conceptos realmente revolucionarios que no hayamos visto otras veces.

En medio de la enorme ola de mediocridad que nos asola, es reconfortante echar la vista atrás y recordar los viejos tiempos. Un simple slasher como Splatterhouse era capaz de tenernos enganchados durante horas a base de ir avanzando y eliminando a todo zombi o bicho viviente que se nos cruzara en el camino.

Hoy rescatamos del baúl de los recuerdos un juego que, pese a tener solamente 10 años es, por su propuesta descaradamente retro y su homenaje al clásico homónimo, pura carne de cañón para convertirse en un juego retro por sí mismo y con todo merecimiento.

Splatterhouse (2010) es la demostración palpable de que un juego puede pertenecer a la generación que sea.

Cuando su mecánica y su planteamiento está directamente enfocado a la diversión pura y dura y sin complicaciones, el resultado siempre es el mismo: puro regusto retro del bueno, del de toda la vida. Por eso este reboot o remake (o como queráis llamarlo) del Splatterhouse original rezuma nostalgia, diversión y espíritu arcade por los cuatro costados. Aquí no vas a encontrar complicados puzles ni  te vas a liar con el mando teniendo que hacer rebuscadas combinaciones de botones, todo es extremadamente sencillo y sobre todo muy divertido. A veces confundimos sofisticación con diversión, y no es así: un juego sofisticado no siempre resulta divertido, y este Splatterhouse es todo lo contrario, afortunadamente.

Técnicamente es una maravilla, los gráficos son una pasada y todo tiene un estilo muy peculiar que entra por el ojo con facilidad. abe aprovechar bastante bien la potencia de la generación de PlayStation 3 y Xbox 360. Aderezando el pastel con suculentas y generosas raciones de sangre y vísceras que lo salpican todo, inundando (literalmente) la pantalla de casquería. Al tiempo que destrozamos y golpeamos con violencia sin par en un frenesí de destrucción que te hará sentirte culpable por lo bien que te lo estás pasando.

Es de esos juegos tan violentos y divertidos que te hacen llegar a preguntarte si eres buena persona o estás equilibrado mentalmente.

Redefiniendo el término de placer culpable como pocos juegos han llegado a hacerlo. Si quieres sentir lo que sentías cuando jugabas a tus arcades favoritos cuando eras más joven pero con un juego más o menos moderno, prueba Splatterhouse (2010), y como siempre, olvídate de los listos y sesudos analistas “profesionales” de la prensa “especializada” que no supieron ver nada más en esta joya. Una pura bomba de diversión, adrenalina y desenfreno. ¿Qué más quieres?

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Final Fight Streetwise

Y continuamos con un juego de 2005 que intentó traer de vuelta a los personajes y la saga que encumbró a todo un género, el de los beat’em up. Nos referimos a Final Fight Streetwise, secuela algo más que espiritual del clásico inmortal de Capcom Final Fight. El cual finales de los 80 lanzara a la fama a Haggar, Cody y Guy y el resto de personajes de Metro City, la ciudad más corrupta de Norteamérica.

No vamos a hablar ahora de lo que ya sabemos, porque el Final Fight original es historia pura del videojuego, pero sí de esta curiosa secuela que intentó (sin demasiado éxito como ahora veremos) devolver a la gloria a su plantilla de personajes originales.

Han transcurrido varios años desde el final de los hechos acontecidos en los juegos de Final Fight original. El protagonista es en esta ocasión Kyle Travers, hermano de Cody Travers, protagonista de la saga principal. De vuelta a las calles, Kyle deberá reunir pruebas para poner en evidencia los hechos delictivos del villano de turno. Que es el siniestro Padre Bella, que lleva desde hace tiempo inundando las calles con su nueva droga de diseño “glow”. Esta transforma a la gente corriente en monstruos agresivos sedientos de sangre, dejándoles totalmente enganchados por el camino, claro está.

Liderando un ejército de brutos sin mente y fácilmente controlables, el malvado Padre Bella pretende apoderarse de la ciudad si Kyle no se lo impide. Afortunadamente no estaremos solos en nuestra misión. Por ahí se dejan ver viejos conocidos como el mismísimo Haggar o Guy, por ejemplo. A quienes podremos incluso controlar como personajes jugables en determinadas secciones del juego.

Es uno de los remakes que es una carta de amor a los fans del Final Fight original

Está lleno de guiños a la mítica primera entrega de la saga y no le faltan cualidades para entretener. Lo variado de su desarrollo, alternando fases de investigación con otras, de pelea callejera a puñetazo limpio, con ciertos elementos de aventura te aseguran una buena diversión durante un tiempo. El problema es que carece de la magia y el carisma del Final Fight original. No hay nada realmente malo en este juego, de hecho es muy bueno. Incluso diría que excelente según en qué partes y en qué aspectos. Pero hay algo que falla. No sabría decir qué fue lo que erró, pero lo cierto es que cayó en el más absoluto olvido de manera inmediata.

Quizá el problema es que la sombra del Final Fight original es demasiado alargada. Y lejos de la gracia o la anécdota del homenaje que realmente supone este Streetwise, poco o nada más ha permanecido para el recuerdo. Si tienes ocasión de hacerte con él, ya sea para su versión de Playstation 2 como para la Xbox original, no la dejes escapar. Seguro que sabes apreciar sus virtudes. Lamentablemente, Streetwise salió en una época en la que era habitual juntarse al mismo tiempo con diez lanzamientos potentes al mes, hoy en día esto es impensable. Dedícale tu atención y sabrá recompensarte. Se merece una revisión. No se puede considerar como una reinvención, pero decididamente pertenece a la familia de los remakes. Mejor que eso.

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Gauntlet legends

Dreamcast tiene entre su inmenso catálogo varias joyas ocultas que ni siquiera con el paso de los años han recibido el mérito y el crédito que se merecen. Quizá por aquello de que aún siguen a la sombra de los grandes títulos. Aquellos ocupan siempre las listas y los rankings de favoritos, entre los que sigue siendo realmente complicado hacerse un hueco.

Gauntlet Legends es uno de estos remakes infravalorados que, si bien no llegan al nivel de la excelencia ni destaca por nada en especial, sí que es capaz en cambio de ofrecerte unas cuantas horas de diversión muy recomendables y agradecidas. Es, además, como habrás podido inferir por su título, un homenaje. Esto resulta más acertado que reconocerlo como uno de los remakes de los que hablamos. Rinde homenaje a una de las sagas más retro y más veneradas del panorama clásico, nada más y nada menos que el mítico Gauntlet.

Si bien es verdad que una consola de la potencia de Dreamcast daba para un juego mucho más potente y espectacular en cuanto a su acabado gráfico se refiere.

Gauntlet Legends sigue siendo un juego muy atractivo visualmente y sobre todo muy entretenido.

El esquema clásico de Gauntlet se repite aquí. Así como la posibilidad de jugar en compañía de otros tres jugadores más. Conformando un asombroso equipo de hasta 4 compañeros que se abrirán camino entre hordas interminables de orcos, fantasmas, ogros, esqueletos y mil engendros. Todos ellos salidos de un generador de enemigos que deberemos destruir para poder acceder a determinadas zonas del mapeado y superar los niveles.

Elige entre un poderoso guerrero, una amazona, un arquero y un mago (con sus variantes dependiendo del color y la vestimenta del personaje que escojas) y lánzate a la aventura. En un hack ‘n slash de la vieja escuela revestido y maquillado para la ocasión con las mejores galas que el poderío de Dreamcast y Nintendo 64 permitían en sus respectivas épocas. Ambas versiones están bastante bien, pero quizá sea en Dreamcast donde el juego da más de sí.

En cualquier caso estamos ante uno de los remakes retro en toda la regla. Pues cumple a la perfección los tres principios que todo remake debe seguir fielmente: en primer lugar respeta los planteamientos y las mecánicas del título original al que homenajea.

En segundo lugar, mejora lo ya visto en el juego original. Aprovechando y explotando las posibilidades técnicas de la época, y por último, no cae en el error de repetir lo mismo de siempre quedándose ahí. Amplía la oferta con nuevos enemigos, nuevas situaciones y nuevos desafíos. No durmiéndose en la autocomplacencia ni en la confianza que te proporciona el estar amparado por una licencia atractiva y legendaria como pueda ser esta de Gauntlet.

Un juego menospreciado e infravalorado, algo mejorable gráficamente pero muy jugable y bastante asequible. A pesar de que hereda parte de la endiablada dificultad del Gauntlet original, aquí se suaviza. Se compensa con la posibilidad de repetir cualquier fase las veces que sean necesarias hasta subir de nivel. Puesto que se pueden aprovechar sus facetas y cualidades de juego de rol de acción. Así como afrontar con garantías de éxito los niveles finales, muchísimo más duros y exigentes. Que requerirán haberte curtido previamente en mil y una batallas y poder derrotar así finalmente al temible dragón que nos aguarda en la fase final. Y al que te costará vencer más de lo deseable aún en el caso de que estés jugando en compañía de varios amigos. Imagínate estando tú solo.

Gauntlet Legends es consciente del peso de la responsabilidad de su herencia. No deja de ser, en cierto modo, una repetición fiel y respetuosa del título que inició la saga. Sin embargo, incorpora novedades y posee características más que suficientes como para tener entidad propia.

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Prince of Persia

En 1990 Jordan Mechner asombró al mundo con su revolucionario Prince of Persia original. Seguro que nadie o casi nadie habría apostado porque casi 15 años después el mismo personaje revitalizara la industria. Reactivando de este modo una franquicia que hasta la fecha, ya lleva más de 10 entregas entre secuelas, versiones para portátiles y adaptaciones para todo tipo de plataformas.

El éxito del Príncipe de Persia y sus múltiples remakes es algo que, efectivamente, hubiera sorprendido a propios y extraños. No es que el juego original no lo mereciera, porque ya era absolutamente genial. Es que el boom que ha experimentado el personaje en tiempos más o menos recientes ha sido brutal, sobrepasando las expectativas de los más optimistas.

Prince of Persia, Las Arenas del Tiempo

Todo empezó con el reboot de la saga en 2003 con Prince of Persia, The Sands of Time para PlayStation 2 y X-box. Si bien un par de años antes ya se intentó reflotar la franquicia en Dreamcast sin éxito aparente. Es en este nuevo inicio para la saga, en cambio, donde asistimos al espectacular despliegue de todas las habilidades sin parangón del carismático príncipe como nunca antes se pudo contemplar en consola ni ordenador alguno. Es uno de los remakes más redondos, aportando cosas completamente nuevas y manteniendo con total fidelidad. Eso sí, aquello que supo dotar de alma y personalidad al personaje y el juego original de Jordan Mechner.

Se convirtió en un clásico instantáneo, sino que consiguió, de pasada, dos cosas bastante importantes: una, asentar las bases para relanzar toda una nueva franquicia de entregas. En segundo lugar, asegurarse que gracias a la potencia de PS2 y Xbox, te sigas encontrando con un juego imperecedero y genial. Uno de los remakes que sigue siendo muy disfrutable y técnicamente impresionante. Independientemente de los años que han transcurrido desde su sorprendente (e inesperado) regreso por la puerta grande en 2003. Dos entregas más en rápida sucesión conformaron una trilogía brillante e impecable que cerraba un círculo. Amén de las adaptaciones para PSP o Wii, por mencionar algunas. Un clásico genial.

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Frogger 2: Swampy´s revenge

Uno de los grandes clásicos de la industria del videojuego, concretamente con un origen puramente arcade, fue el entrañable Frogger. Un mítico juego que devoró la paga semanal de todos los incautos que se acercaban a aquella endiablada máquina recreativa capaz de desplumar al más pintado. Años después la saga experimentó un curioso renacimiento en forma de secuelas, remakes, versiones para teléfonos móviles y prácticamente cualquier sistema de entretenimiento electrónico en el que se pueda reproducir un juego.

Hoy nos ocupamos de uno de sus mejores remakes, y quizá el que más cosas nuevas aporta a la fórmula original. El Frogger 2 para Dreamcast, PlayStation y Game Boy Color del año 2000. Ya tiene 20 años pero nos sigue pareciendo tan fresco, vibrante y emocionante como el primer día. Es mucho más que una secuela del Frogger original, es un remake y al mismo tiempo un homenaje a un concepto que permanece exactamente igual, congelado en el tiempo, y sigue siendo igualmente atractivo y constituye un reto para casi cualquier tipo de jugador que se atreva a enfrentarlo: todo se reduce, en esencia, a moverse justo en el momento adecuado, calculando tu avance con la máxima perfección y el mayor cuidado posible, porque de lo contrario perderás una vida.

Aquí es el todo o la nada, o pasas la trampa o mueres. Como en los viejos tiempos. Y como ya te hemos adelantado antes, en Frogger 2 además tendrás numerosos alicientes y novedades para hacer tu misión mucho más variada, divertida, actual y exigente. Nuevos personajes secundarios, mayor protagonismo de los ya conocidos, escenarios interactivos llenos de vida y peligros,  gráficos llenos de vida y carisma, y todo manteniendo intacto el ingrediente secreto del original: el asalto épico a tus reflejos. Consíguelo, es un reto a la altura de los titanes.

Reinterpretando a un gran mito de las recreativas

El Frogger original de 1981 es, muy probablemente, uno de los títulos sin los que la industria de las recreativas jamás se hubiera desarrollado hasta el punto de ser lo que hoy en día conocemos y recordamos (algunos piensan que las recreativas están en vías de extinción, lamentablemente me temo que no les falta razón). No le faltaron argumentos de peso: para superar sus frenéticas pantallas plagadas de peligros deberás llevar tus reflejos y tu habilidad psicomotriz hasta límites insospechados y casi sobrehumanos.

Deberás guiar a tu carismática rana hasta la parte superior de la pantalla a base de cruzar la carretera en el momento justo, evitando ser atropellado en el intento por los coches y los camiones (toscos rectángulos que atraviesan la pantalla, en realidad) o morir ahogados al caer al agua (curiosamente nuestra rana no sabía nadar). Todo ello se complicaba sobremanera porque además de todo esto también debíamos luchar contra el cronómetro en un agónico y titánico esfuerzo por sobrevivir y cumplir nuestro objetivo de cruzar la pantalla. Solo por desbloquear el Frogger original de las máquinas recreativas ya merece la pena tener este Frogger 2.

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