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Diez razones para apostar por la Dreamcast

Pocas consolas nos dejaron un mejor sabor de boca en su momento que la tristemente desaparecida
Dreamcast de SEGA. Muy adelantada a su tiempo, esta bestia de 128 bits nunca bien ponderada sigue
arrastrando a toda una legión de aficionados incondicionales que la mantienen con vida y con una salud
envidiable a base de cariño, tesón y coleccionismo desmedido.

Dreamcast siempre fue especial, eso es innegable, pero hoy trataremos de dar con las claves de su carisma y su atractivo imperecedero. Empezaremos dándote diez razones para seguir apostando por Dreamcast, ayer, hoy y siempre…

  1. Es como tener una recreativa en tu propia casa.
     Si te gustan los arcades y los salones de máquinas recreativas Dreamcast es incuestionablemente tu
    consola ideal. Si además andas mal de espacio y no eres de esos afortunados que pueden permitirse
    meter en su casa un mueble arcade a tamaño real, esta maravillosa consola lleva en su interior potencia
    de sobra para trasladar la emoción de los salones recreativos hasta el salón de tu casa, y en poco
    espacio. Las grandes similitudes existentes entre la placa Naomi desarrollada por Sega (y usada en la
    mayoría de sus grandes éxitos en las recreativas) y las capacidades técnicas de Dreamcast se traducen
    en que esta gran consola es capaz de emular a la perfección las experiencias que viviste en las máquinas
    recreativas con The House of the Dead 2, Virtua Tennis, Power Stone, Soul Calibur y muchos otros. No
    solo reproduce a la perfección estas máquinas, es que incluso mejora la calidad y las prestaciones de las
    placas originales y las lleva a un nuevo nivel, añadiendo frecuentemente jugosos extras en el GD Rom en
    forma de nuevos modos de juego, nuevos personajes, nuevos escenarios y muchas cosas más. Si eres un
    fanático de los juegos arcade, descubrirás que Dreamcast tiene su catálogo repleto de juegos que son
    conversiones domésticas que mejoran las placas arcade originales. Hasta que llegó Dreamcast esto que
    ahora nos parece algo frecuente no era del todo posible desde un punto de vista técnico, aunque
    Playstation ya se acercó bastante.
  2. La Visual memory: Si tienes una Visual Memory en la que guardar tus progresos, entonces realmente tienes dos consolas por el precio de una. La pequeña unidad de memoria de la Dreamcast es en sí misma una consola mini, con sus propios minijuegos y su cruceta direccional, sus botones y muchísimas posibilidades. Visto con la perspectiva que da el paso del tiempo era toda una jugada maestra. No ha vuelto a repetirse desde entonces, las tarjetas de memoria fueron progresivamente dando paso al disco duro y desapareciendo, a medida que las consolas de videojuegos han ido imitando y pareciéndose cada vez más a los ordenadores, pero en Dreamcast hasta la tarjeta de memoria tenía personalidad y juegos propios.
  1. Es un reproductor multimedia.
    Su arquitectura interna hacía que fuera extremadamente sencillo programar para Dreamcast, ya que era
    muy similar a un PC en muchos sentidos. En poco tiempo vieron la luz de manera oficiosa (que no oficial)
    todo tipo de aplicaciones que permitían convertir la consola en un reproductor de video en varios
    formatos, audio mp3, fotos en varios formatos y un largo etcétera.
  2.  Puedes seguir jugando a un montón de juegos exclusivos
    Como ya hemos mencionado antes, su parecido con un ordenador ha permitido que numerosos programadores independientes hayan podido llevar a Dreamcast toda una multitud de juegos que han desarrollado por su cuenta, no solo estamos hablando de juegos homebrew sino de auténticas joyas bizarras que usan el motor BoR (Beats of Rage) y otros similares, exactamente igual que ocurre con un PC, para recrear en tu Dreamcast juegos inspirados en grandes títulos como Resident Evil, Final Fight o Street Fighter. Tienes a tu disposición juegos no comerciales para Dreamcast de libre distribución que son una auténtica pasada, y si no te lo crees no tienes más que descargarlos, grabarlos en un disco y meterlos en tu consola. Dreamcast desapareció comercialmente entre el año 2001 y el 2002, pero a día de hoy, casi 20 años después, siguen apareciendo versiones caseras para Dreamcast de estos juegos que harán las delicias de los aficionados a los beat’em ups y otros géneros que hoy en día tristemente no tienen salida comercialmente hablando. Sólo por esta razón ya merece la pena conseguir una Dreamcast: es la plataforma en la que mejor se juegan este tipo de juegos, y además le van como anillo al dedo.
  1.  Su catálogo de juegos es brutal.
    Para ser una consola que tan solo tuvo un ciclo de vida útil de unos tres años, comercialmente hablando,
    su catálogo es brutal en todos los sentidos: no solo por el número de juegos que se editaron para
    Dreamcast sino también, y muy especialmente, por la enorme calidad de la inmensa mayoría de sus
    títulos. Algunos ni siquiera recibieron el reconocimiento que ahora, pasados los años, se aprecian mejor
    teniendo en cuenta muchas cosas que en su día se ignoraron por diversos motivos: escasa publicidad,
    competencia feroz con gran cantidad de juegos que salían a la vez, desconocimiento por parte de los
    aficionados u otras causas. Lo cierto es que Dreamcast es una consola afortunada y bendecida con un
    catálogo magnífico, y es la consola que posiblemente cuente con más joyas ocultas y menospreciadas en
    su colección de títulos. Es difícil encontrar juegos realmente malos en Dreamcast, hasta los que son
    mediocres te pueden ofrecer unas cuantas horas de diversión.
  2.  Buena, bonita y barata…
    No hay otra consola como Dreamcast en relación calidad-precio. Ni por asomo. A su enorme calidad se
    le une el hecho de que aún hoy en día es posible encontrar unidades de segunda mano en buen estado
    por un precio que suele rondar entre los 50 y los 80€, nada abusivo si tenemos en cuenta las
    prestaciones de esta gran máquina y sus enormes posibilidades. Para más inri, y como ya sabemos todos
    a estas alturas, un fallo en su sistema de seguridad hizo posible engañar al lector para que lea copias de
    seguridad ripeadas de un GD Rom original sin necesidad de chip. Es la consola más agradecida de la
    historia.
  3.  Adelantada a su época
    Dreamcast trae incorporado de serie un módem de 56 kb, lo que hacía posible conectarse a Internet y
    navegar por la red hace 20 años usando una tele y tu consola. Es todo un prodigio técnico que si bien
    hoy en día resulta más bien poco útil, facilitó que Dreamcast se adelantara muchos años a su tiempo,
    haciendo que sus juegos sigan siendo actuales y vigentes.
  4.  La escena de Dreamcast está muy viva.
    Dreamcast fue una consola muy querida por los aficionados, de hecho sigue siéndolo y eso se
    demuestra con la avalancha de juegos homebrew que anualmente siguen inundando la red y se ofrecen
    de manera gratuita. Cientos de programadores que adoran la 128 bits de Sega continúan desarrollando
    juegos que no solo no están nada mal sino que además tienen una calidad cercana en algunos casos a la
    de algunos juegos comerciales. Se pueden encontrar con facilidad varios discos recopilatorios con gran
    cantidad de juegos homebrew que prolongarán la vida de tu Dreamcast durante unos cuantos años más.
    Aún en el improbable caso de que ya hayas jugado a casi todos sus juegos oficiales todavía te quedará probar los homebrew
  1. Se conecta por HDMI 
    Acaba de salir al mercado un cable HDMI para poder resucitar tu Dreamcast y conectarla a tu Smart TV.
    Y además es relativamente barato, los resultados son increíbles y podrás jugar con tu consola favorita en
    tu tele moderna, como si siempre hubiera sido así. Olvídate de tu vieja tele de tubo, ya puedes tirar ese
    trasto. Lo que necesitabas ya está aquí, y hará regresar a Dreamcast por la puerta grande.
  2.  Su colección de periféricos es genial
    Pocas consolas cuentan con un surtido de periféricos tan variopintos como la Dreamcast. Tienes,
    literalmente, todo tipo de cacharros para conectar a tu consola, y todos aportan algo nuevo y
    absolutamente genial. Normalmente cada periférico específico de Dreamcast sirve para poder jugar a
    varios juegos que comparten una misma serie de características (juegos de pistola, shooters que se
    pueden jugar usando el ratón, etc.), pero en algunos casos algunos periféricos tuvieron un uso
    extremadamente limitado y apenas servían para un juego en concreto (las maracas del Samba de Amigo,
    por ejemplo). Otros sencillamente no llegaron a ver la luz por nuestras tierras y se quedaron en el país
    del sol naciente (el famoso karaoke para Dreamcast o su video DVD que se quedó en fase de desarrollo).
    De una forma u otra, y empezando por el mando de la consola, en el que podías encajar una Visual
    Memory (la tarjeta de memoria) y un Rumble Pack (para que el mando vibre), todos y cada uno de los
    periféricos para tu Dreamcast sirven para prolongar aún más su vida útil, porque una vez que consigas
    hacerte con ellos tendrás acceso a determinados juegos que nunca antes pudiste probar. Este es el caso
    de The Typing of the Dead, para el que necesitas obligatoriamente un teclado, o Seaman, para el que
    necesitas un micrófono.
    Mención aparte merecen los juegos de pistola para Dreamcast, que trasladan toda la emoción de los
    salones recreativos hasta tu casa, si bien aquí en España solamente pudimos usar la pistola con dos
    juegos, The House of the Dead 2 y Confidential Mission.
    Que una consola con una vida tan corta tuviera tantos (y tan buenos) periféricos es una muestra del
    mimo y el cariño que Sega depositó en la que a la postre sería su última gran consola comercial. A la
    niña bonita no le faltó absolutamente de nada, y eso es algo que se nota.
    Hoy en día sigue siendo relativamente fácil encontrar periféricos de Dreamcast en buen estado y a muy
    buen precio, lo que es una buena noticia.

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