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Grandes proyectos llamados a triunfar que no consiguieron su objetivo

El primer paso es admitirlo. La nostalgia a veces nos hace ver las cosas de manera distorsionada. Antiguamente también había mucha »basura», juegos malos se han hecho siempre, no se trata de un fenómeno moderno. Pero lo malo no es eso, lo malo es que tú también lo sabes y además te da igual: te siguen gustando porque como buen aficionado al retro tienes un alto componente masoquista, como yo.

No pasa nada, hay cosas peores. Hoy vamos a centrarnos en recordar en clave de humor una serie de juegos que se colaron entre el resto de grandes éxitos de su época y que sin embargo, bajo la perspectiva que nos da el paso del tiempo, vemos claramente que nunca fueron tan buenos y que tenían muchos aspectos manifiestamente mejorables. Eso por ser amables.

Abran paso, que arrancamos. ¡Señores y señoras, pasen y vean!. Bienvenidos todos al sensacional espectáculo de la Lucha Libre Americana, el Wrestling aquí conocido y apreciado como el “Pressing Catch”.

WWF SUPERSTARS

Era en su origen una máquina recreativa (bastante entrañable pero igualmente mediocre, no nos engañemos) que sacó tajada en su día de la tremenda popularidad de la que gozaba por aquellos tiempos el Pressing Catch en España. Ha sido su adaptación a la Game Boy, nuestra querida y añorada portátil de Nintendo, lo que nos ha hecho bucear en el océano de la mediocridad en busca de nuestra primera víctima para este reportaje.

Quizá lo primero que flojeaba en este cartucho era su reducido plantel de estrellas, y es que con cinco (sí, habéis leído bien, solamente cinco) luchadores para elegir, la cosa no tenía mucha complicación: me pillo a uno y le parto la cara a los cuatro restantes, uno por uno y así hasta el final. Y ya. No hay más. Stop. Game Over. No sigas. Una auténtica decepción acrecentada por un sistema de combate más simple que el mecanismo de un botijo: dos botones, patada y puñetazo. Y ya. No hay más. Bueno, sí, también podías correr por el cuadrilátero y encadenar la carrera con un golpe especial que restaba más energía al adversario que los repetitivos y aburridos puñetazos-patadas de siempre.

Cuando veías que la barra de energía del rival ya estaba lo suficientemente machacada, era el turno de echarte encima y hacer la cuenta de tres, que sin demasiado esfuerzo solías cumplir al segundo o tercer intento. También podías echar fuera del ring a tu adversario, pero esto no añadía nada nuevo al juego, ni siquiera era divertido. Entonces, os estaréis preguntando, ¿por qué vendió tanto y por qué lo recordamos con cariño?…

Bueno, posiblemente porque los motivos de la nostalgia no obedecen a la lógica, y porque, qué demonios, a ti cuando eras un chaval te daba igual que el juego fuera un bodrio, simplemente tenías a Hulk Hogan y al Ultimo Guerrero (curiosa traducción paleto-hibérica de “Ultimate Warrior”, dicho sea de paso) ahí dentro dándose palos, y además podías pegarle una paliza al odioso Mr. Perfect (descanse en paz, Curt Henning) y hacerle tragar su cinturón al Hombre del Millón de Dólares, otro villano de tres al cuarto al que a todos nos encantaba odiar. Historias del ayer, anécdotas y vivencias de la Zona Crepuscular que de ninguna forma pueden explicar de manera racional porqué algo tan malo nos gustaba tanto.

Y lo que es aún peor, porque aún a sabiendas de que era y sigue siendo una basura daríamos lo que fuera por volver a sentir la emoción de aquellas primeras partidas con el WWF SUPERSTARS. Yo, por lo pronto, empiezo a sentir hambre…Va a ser que me voy a bajar al trastero a desempolvar mi Game Boy y echarme una partidita a este pedazo de basura maravillosa…

HE-MAN Y LOS MASTERS DEL UNIVERSO (THE MOVIE)

Una de las ponzoñas más vergonzosas y execrables que he tenido la desgracia de ¿jugar? (esta basura era directamente injugable, pero para que nos entendamos) en mi viejo Spectrum. 48k era el juego de la película de He-Man y los Masters del Universo.

Hoy lo rescatamos del basurero retro para echarnos unas risas, que siempre es algo que es bien recibido, y para poner de relieve algo que no es nuevo pero ya sospechábamos tras una larga serie de decepciones acumuladas con los años: los juegos basados en películas eran a veces un truño hediondo del tamaño de Australia. Y os aseguro que Australia es MUY grande.

En este ¿juego? asumíamos el papel de He-Man (que jamás tuvo peor aspecto) desde una perspectiva aérea (por decir algo) mientras recorríamos las calles (vacías) en busca de soldados del malvado Skeletor. De paso, intentábamos encontrar las notas musicales que abrían el portal dimensional que conectaba unas zonas del mapeado con otras. ¿Suena bien?…Pues no. Era un auténtico tostón. Jugabilidad nula, más aburrido que sentarse solo en una piedra en una feria y sin dinero  mientras ves cómo los demás se lo pasan bien.

El protagonista era un cabezón con patas que disparaba (Eeeh…¿He-man no combatía con una espada?) a los soldados de Skeletor entre bostezo y bostezo. Su única esperanza era la de llegar al jefe final de fase. En este momento la perspectiva cambiaba para ofrecer un combate algo más vistoso, uno contra uno, en el que nuestro He-Man amorfo tenía que combatir con los esbirros de Skeletor hasta llegar al combate final con el mismísimo Skeletor. Éste nos ponía las cosas algo más difíciles (tampoco mucho, la verdad). Por el camino y mientras tanto, decenas, cientos de soldados enemigos nos mataban de aburrimiento antes que de otra cosa.

Una lástima, todo un ejemplo vergonzoso y lamentable de cómo timar a unos chiquillos inocentes utilizando una licencia jugosa y popular como reclamo. Los Masters del Universo se merecieron mejor suerte. Y nosotros nos merecimos que nos devolvieran el dinero que pagamos por esta bazofia. Incluso si lo jugaste pirata sin pagar un duro, era tan malo que deberían pagarte a ti por haberlo jugado. Con lo bien que estaba Dolph Lundgren haciendo de He-Man en la película…

STREET FIGHTER II THE MOVIE (THE GAME)

Un juego que lleva en su portada una frase tan absurda como “el videojuego de la película basada en el videojuego” no presagia nada bueno de antemano. No es un chiste, ojalá lo fuera. Se trata del juego de la película de imagen real basada en Street Fighter II y protagonizada por Jean Claude Van Damme cuando todavía estaba en la cresta de la ola y todo un elenco de secundarios más o menos delirantes que ostentan el dudoso privilegio de ser una de las peores películas de la historia. Y, muy posiblemente, la peor adaptación de un videojuego que jamás se haya hecho.

Pero no se vayan todavía, damas y caballeros, porque hoy no estamos aquí para hablar de la película (que ya sabemos todos que es un verdadero excremento), sino para rescatar del cubo de la basura uno de los juegos más infames y vomitivos que hayan visto la luz. Para los que no lo recuerden o para los que aún están intentando olvidarlo, os contaremos que Street Fighter II The Movie era una versión del clásico juego de Capcom con personajes digitalizados, siendo ésta su principal característica y al mismo tiempo su más destacable error.

El verdadero problema de Street Fighter II The Movie (PlayStation y Sega Saturn, 1995) reside en que nada encaja, gráficamente resulta hasta curioso, y solamente por manejar a Van Damme habrá legiones de fans que ya lo darán por bueno, pero es que el tema está en que las detecciones de colisiones, los movimientos de los personajes, el scroll de los mismos y de sus correspondientes ataques especiales (que no pegan ni con cola en actores digitalizados, dicho sea de paso) rozan peligrosamente el desastre. Como hemos dicho, nada encaja.

No hay fluidez en los movimientos, no existe sensación de dinamismo alguno, todo da la sensación de estar recortado y pegado de manera artificial y brusca sobre unos fondos que tampoco aportan nada al conjunto…Además, uno tiene la molesta sensación en todo momento de estar arrastrando de manera penosa unos gráficos de cartón piedra de un lado para otro sin dirección ni sentido alguno, dependiendo más del azar que de tu habilidad en el manejo de los protagonistas.

Por otra parte, nada (o casi nada) de lo que hizo grande a Street Fighter II está presente aquí. La jugabilidad es un chiste de mal gusto comparado con el clásico original, y hasta el plantel de luchadores se acaba resintiendo al cabo de unas cuantas partidas. Jugarás con Van Damme como Guile, después de ver que es injugable volverás a escoger a Ryu, como siempre. Y cuando descubras que sigue siendo injugable, tosco, feo y aburrido, acabarás rindiéndote ante la cruel verdad: este juego es una basura como un transatlántico y fue programado en unos cuantos meses para aprovechar el tirón comercial del estreno de la película.

Lo demás son pamplinas. Es malo con avaricia, está mal ajustado y no vale ni como objeto decorativo. Es un compendio de todo lo que un videojuego nunca debe ser. Como chiste tiene un pase, como juego es una absoluta vergüenza.

GODZILLA GENERATIONS

Para ser justos, hay que reconocer que aquí en Mentero tenemos debilidad por la Dreamcast. Por extensión, sentimos algo de favoritismo cuando hablamos de sus juegos. Sin embargo, al mejor policía siempre se le acaba escapando un ladrón. Esto quiere decir que hasta una gran consola como Dreamcast tiene algún que otro excremento infumable oculto entre su excelente catálogo de videojuegos.

Uno de ellos te lo traemos aquí hoy para recordar que en esta vida lo importante no es cómo se empieza sino cómo se acaba. Godzilla Generations tiene el privilegio de ser uno de los primeros juegos que se lanzaron en Japón para acompañar a la Dreamcast. También al mismo tiempo tiene también el dudoso privilegio de ser uno de los peores (y más aburridos) juegos que han aparecido para esta consola, y de paso, para cualquier consola imaginable.

Es difícil imaginar un juego más aburrido, mediocre, desesperantemente lento y penoso que este Godzilla Generations. Imagina ser Godzilla. Guay, ¿verdad?…Pues no. Te equivocas. Si ser Godzilla implica moverte así de despacio, no poder hacer nada para evitar los ataques y limitarte a avanzar pesadamente arrasando con todo lo que pisas hasta que se acaba la fase y pasas a otra exactamente igual a la anterior, ser un lagarto prehistórico gigante no mola nada en absoluto. Lo que en principio parecía una buena idea, es decir, asumir el control de Godzilla y destrozarlo todo a tu paso, acaba convirtiéndose en una experiencia tosca, penosa, lenta y sobre todo muy aburrida por culpa de un control nefasto, una dificultad absurda (por inexistente) y una falta de ambición y de medios que acabaron lastrando a este Godzilla Generations y terminaron por arruinar lo que prometía ser un juegazo.

Ni los gráficos (propios de una Mega Drive, dos generaciones por detrás de lo esperado), ni el sonido ni nada en absoluto pueden justificar que estemos ante un juego programado para la Dreamcast. Todo es un timo monumental que inexplicablemente tuvo una secuela (Godzilla Generations: Maximum Impact) que mejoró ligeramente la experiencia, entre otras cosas porque hacerlo peor hubiera sido imposible. Es un juego tonto, fácil (no recuerdo que me mataran ni una sola vez), simplón y ante todo aburrido, que es el peor de los pecados que puede cometer un videojuego.

El único atractivo, por buscarle algo positivo, es desbloquear a los distintos tipos de Godzilla que aparecen tras completar el juego, eso suponiendo que te queden ganas de volverlo a jugar tras acabarlo por primera vez. Un horror que no salió de Japón, ni falta que hacía. Afortunadamente para la Dreamcast, pronto quedó en el olvido.

STAR WARS DEMOLITION

 Star Wars Demolition es un triste compendio de todo aquello que puede salir mal en un videojuego. Poco o muy poco se salva de la quema en este desastre apocalíptico que, no conforme con desaprovechar miserablemente una licencia tan atractiva y llena de posibilidades como Star Wars. También desaprovecha la enorme potencia de Dreamcast en su versión para 128 bits hasta conformar un juego que hace aguas por todas partes.

En 32 bits es directamente injugable. En Dreamcast da muchísima pena pero todavía se salva por los pelos de las orejas. O no, pero por lo menos no es una bazofia absoluta.

Resulta realmente complicado destacar alguno de sus fallos de entre todos los demás, pero si tuviéramos que quedarnos con algo verdaderamente lamentable en este juego sería su nula jugabilidad: no importa a quién escojas o qué vehículo manejes, todos se mueven fatal y  lo único que podrás hacer es dar bandazos sin rumbo ni sentido alguno como si fueras un péndulo mientras recibes sin piedad los impactos del enemigo, quienes curiosamente tienen una puntería mil veces mejor que la tuya.

No es de extrañar. Con tanto bamboleo es imposible acertar al rival. Pero la jugabilidad no es lo único nefasto de este juego: los gráficos también dan pena y risa. La épica que caracteriza a tantos otros juegos basados en Star Wars brilla aquí por su ausencia. Todo es monótono y aburrido, y la selección de vehículos y personajes de la saga es totalmente desafortunada y cuanto menos extraña. ¡Y mira que había donde elegir!. Un fiasco total.

Start Wars Demolition parece estar hecho sin ganas, como con prisas por terminarlo cuanto antes para lanzarlo al mercado y cumplir con los plazos de entrega por los pelos. Todo da impresión de una tremenda dejadez. Todo parece estar mal y fuera de lugar. Es como un mal chiste o como las propias películas de la saga desde que Disney cogió las riendas de la franquicia: un triste intento de estirar innecesariamente el chicle para generar más y más dinero, sin lógica ni coherencia interna de ninguna clase.

Ojalá nunca hubieran hecho este juego, fue uno de los primeros indicios de que Star Wars también podía venderse al mejor postor. Otros tomaron nota de esta debilidad y desde entonces estamos pagando las consecuencias. Juegos de Star Wars hay muchos, tan malos como este afortunadamente ninguno.

El mes que viene seguiremos rebuscando entre la basura, queridos amigos. Hasta entonces, un abrazo. No cambien de canal, aquí en Mentero se está mejor que en ninguna otra parte. El mes que viene, más y peor…

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