La segunda parte de grandes decepciones en el mundo gaming

Bienvenidos una vez más a otra entrega de una de las actividades más infectas y curiosas que pueda realizar el ser humano en su infinito grado de estupidez y masoquismo: rebuscar entre la basura. Si no tuvisteis suficiente con la ración de bazofia retro que os dimos el mes pasado aquí en Mentero, este mes lo hemos vuelto a hacer. Cinco vómitos infumables más que añadir a nuestro peculiar menú de ponzoñas dañinas para la salud. Diría que espero que los disfrutéis, pero eso sería, además de una mentira descarada, puro cinismo. Así que, en su lugar, os dejo con estas cinco joyas inclasificables para que, por lo menos, os echéis unas risas…

HKM (Human Killing Machine)

Sí amigos, las vacas sagradas de la industria también tienen esqueletos en el armario. Nuestro querido ZX Spectrum también tenía mucha basura enterrada entre su abultado catálogo, bastante más de la que recordamos o de la que queremos creer. Lo cierto es que la nostalgia tiende a hacernos recordar ciertos juegos bastante mejores de lo que eran realmente, y este es precisamente el caso de este HKM (Human Killing Machine) que hoy rescatamos del vertedero retro.

Nacido al rebufo del huracán del éxito de Street Fighter. En 1989 los británicos Tiertex nos sorprendían con una falsa secuela del genial título de Capcom, incluso en algunos posters publicitarios aparecidos en revistas de la época el invento se anunciaba con total descaro y falta de vergüenza como “Street Fighter 2”, alentando las esperanzas y la ilusión de muchos aficionados al género que tras una rápida (y decepcionante) toma de contacto con el juego descubrían con cierto asombro, asco y cabreo que este engendro no tenía nada que ver con Street Fighter, por mucho que se pretendiera forzar el parentesco.

El control es absolutamente nefasto, la jugabilidad brilla por su ausencia y la dificultad del juego es directamente inexistente, haciendo muy posible acabárselo en menos de quince minutos (hay gameplays en Youtube que lo demuestran). Algo que acabó por condenar al juego de manera irreversible fue su total falta de ambición. Y es que cuando confías tan solo en la estética (no se puede negar que sus gráficos no están nada mal, algunos escenarios son incluso impresionantes, sobre todo para un Spectrum) pero abandonas todo lo demás, el resultado solo puede ser olvidable.

A este juego le faltan muchas horas de testeo, está sin terminar de cocinar y se nota cuando llevas un rato con él. Aprenderte las rutinas necesarias para derrotar a los enemigos es cuestión de minutos. La inteligencia artificial de los rivales es de todo menos inteligente, y el repertorio de golpes y combos de Kwon, nuestro triste karateka protagonista, es más limitado que el fondo de armario de Tarzán.

Los rivales van de lo ridículo a lo bochornoso, y hay de todo y para todos los disgustos, a veces tener que pelear contra un perro o un toro acaba dando más risa que otra cosa. Pelearás en Rusia, España (Miguel, un torero y su toro Brutus serán aquí tus rivales), Alemania, Holanda y Beirut (el jefe final del juego es Merkeva, un terrorista con un misil en la espalda), pero todo es muy loco y muy ridículo. No encontrarás absolutamente ningún aliciente para volver a este HKM, más allá de unas carcajadas y un buen rato de risa y asombro: te preguntarás cómo era posible que semejante excremento te pudiera llegar a gustar cuando eras pequeño. Gracias a Dios Capcom lo arregló dos años después sacando el verdadero Street Fighter II que todos amamos.

Kiss Psycho Circus

Kiss Psycho Circus para Dreamcast debe ser una broma. Quiero pensar que se trataba de una broma, o de una beta inacabada, o del resultado de una intoxicación por ingesta severa de estupefacientes y otras drogas alucinógenas por parte del equipo de programadores que parieron esta absoluta aberración, porque de lo contrario no me explico cómo algo tan malo pudo salir al mercado y, lo que es peor, cómo pudo un grupo musical con cierta reputación y trayectoria profesional como los Kiss ceder su nombre y su imagen para un juego así de vomitivo.

Desde el diseño de los enemigos, pasando por la desastrosa (falta de) inteligencia artificial de los mismos, los escenarios absolutamente vacíos y planos, el nulo argumento (todo se reduce a matar, matar  y matar sin ton ni son ni video explicativo ni guión alguno), la caótica jugabilidad, o la desacertada e imposible dificultad del juego, todo conduce a hundir un producto que se llevó palos de todo tipo en su día y que con el paso de los años no ha hecho más que empeorar. No es nada raro, es complicado encontrar un juego peor para Dreamcast. Incluso otras basuras infumables que también serían dignas de figurar en el museo de los horrores de Dreamcast o de cualquier otra consola podrían salvarse del hundimiento si estuvieras en una isla desierta y lo único que tuvieras para entretenerte fueran esos juegos.

Con Kiss Psycho Circus no ocurre esto. Aguantarás un par de horas como mucho antes de abrir la tapa de tu Dreamcast, sacar el disco y depositarlo en una papelera lleno de rabia, frustración y aburrimiento.

Como anécdota curiosa sobre esta basura inmunda os contaré que si metíais el GD-Rom original de Dreamcast en un equipo de música o un reproductor de CDs de audio, podíais escuchar varios temas de Kiss que pueden oírse de fondo durante el juego. Esto ya te da a entender que los responsables de semejante tortura de juego nos estaban pidiendo perdón de manera indirecta. En el fondo, reconocían de esta forma que el juego era tan penoso que por lo menos, ya que habíamos pagado por semejante estafa, nos ofrecían una pequeña selección de “greatest hits” del grupo para escucharlo en la radio del coche, por poner algo. Por cierto, desconozco si este “truco” también funciona con la versión pirata del juego, seamos sinceros, Dreamcast tenía cientos de juegos mejores y más interesantes para piratear.

El comic en el que está basado este juego demente y totalmente olvidable era más o menos entretenido, tampoco es que tuviera mucho sentido, pero por lo menos se dejaba leer. En el caso del juego no le puedes perdonar absolutamente nada, y menos aún que desaproveche las capacidades de una grandísima consola de 128 bits como lo es Dreamcast.

Siendo muy generoso y permisivo, e intentando perdonar lo imperdonable, quizá se podría salvar el diseño de un par de niveles, pero es que ahora viene lo peor de todo: en un alarde de imbecilidad, incoherencia y fallos garrafales de planificación, el juego tiene un mapeado demencial en el que es facilísimo perderse, por lo que muy a menudo acabarás por ahí pegando tiros como un loco sin norte alguno y sin saber qué hacer o a dónde ir. Lamentable.

Los fans de Kiss, los aficionados a los shooters de vista subjetiva (tan maltratados en Dreamcast) y los jugadores en general se merecían algo infinitamente mejor. Una demostración del ridículo que hasta una gran consola puede hacer cuando no se sabe sacarle provecho y se programa mal desaprovechando sus cualidades técnicas.

Zombie Attack!

PlayStation 2 puede ser la consola más vendida de la historia, pero tiene también otro curioso record que casi nadie tiene en cuenta, y es que es una de las consolas con más bodrios ocultos (también tiene muchas joyas, que nadie me malinterprete) en su abultado catálogo.

Esta basura hedionda es uno de esos bodrios de los que hablo, casi nadie lo recuerda y los demás aún están intentando olvidarlo. Una de las cosas que más nos duelen a los jugadores es que nos tomen por tontos y nos engañen. Zombie Attack es ya un timo empezando por el título y su ridícula y penosa carátula.  Quizá no sea ni de lejos el peor juego de PS2 ni es la primera vez que nos intentan dar gato por liebre con una carátula que no tiene nada que ver con el contenido real del juego. Pero este es sin duda uno de los casos más flagrantes de tan lamentable engaño.

Lo primero que habría que decir sobre Zombie Attack es que no hay ni un solo zombie en todo el juego, por extraño que esto pueda parecer. Lo del arte conceptual de la carátula sigo pensando que era una broma de sus diseñadores, o bien que ese día hubo huelga en el curro  y decidieron dejarle el diseño de la portada al hijo de la secretaria, que acababa de cumplir 6 añitos. Ya metidos en faena y una vez que metemos el disco en la consola, vemos con espanto (y no por el miedo precisamente) que hemos sido timados, porque los enemigos del juego no son zombies, sino vampiros y fantasmas orientales, o sea, un tipo de muerto viviente MUY diferente al que estamos acostumbrados por estas tierras occidentales. Quizá uno de sus problemas sea que está completamente descontextualizado.

El objetivo de esta joyita de juego es el de exorcizar a los espíritus malvados que han poseído los cuerpos de los pobres orientales que vagan como almas en pena por los escenarios (bastante pobres y vacíos), haciendo uso de nuestras armas (bastante estrafalarias algunas de ellas) y de nuestra paciencia. Digo lo de la paciencia porque en más de una ocasión nos veremos fuertemente tentados a sacar el disco de la consola y depositarlo en una papelera, de donde quizá nunca debió salir desde un principio.

El ritmo del juego es, por así decirlo, flojo, errático, irregular, sin la más mínima tensión ni emoción, es como si haciendo honor a su nombre, todo estuviera muerto en este juego, afectando absolutamente a todo.

Técnicamente no solo es flojo sino impropio. Que una consola capaz de mover cosas como God of War y Shadow of the Colossus sea la misma que tira de esta basura inmunda parece un chiste. Te parecerá increíble que estés jugando a un juego de PlayStation 2. Y es que un simple dato anecdótico nos hará darnos cuenta de por qué es tan malo: solo ocupa unos 200 megas, por lo que se trata de uno de los juegos de PS2 que están en formato CD (y le sobra bastante espacio), o lo que es lo mismo: desaprovecha, directamente, un 80% o más de la capacidad y la potencia de la consola. Si lo ves, huye de él. Da miedo, pero de lo malo que es.

Terminator 3 Rise of The Machines

De entre toda la basura infecta que se ha hecho amparándose en una licencia cinematográfica, de vez en cuando sale algún subproducto que por un motivo u otro te acaba cayendo simpático y casi serías capaz de rescatarlo del cubo de la basura. A veces hasta le darías un aprobado raspado, aunque solo sea por la película o la saga en la que se inspira, por pura simpatía, como digo, que al fin y al cabo es una cuestión de corazón y nada racional.

Terminator 3 Rise of the Machines para Xbox y PlayStation 2 es una de estas basuras a las que me refiero. Es malo desde el minuto 1. Lo sabes, eres consciente de que estás ante una estafa desde la primera fase y desde el primer tiro que pegas nada más empezar el juego, pero te engañas a ti mismo (esta afición nuestra por el retro tiene mucho de auto engaño, no lo vamos a negar) y sigues jugando con la inocente esperanza de que a lo mejor, solo a lo mejor, el juego acabará por despegar y ofrecerte algo de ritmo y diversión: error. Es igual de plano, soso, poco ambicioso y aburrido desde que empieza hasta que acaba. No hay nada (absolutamente nada) en este juego que te incite a volver a jugarlo una vez terminado.

Todo se reduce a pegar tiros sin sentido ni profundidad alguna. Es un juego absolutamente carente de ambición, no da para más. El caso es que siendo víctima de esa sensación de dulce auto engaño de la que hablaba anteriormente. Te empeñarás en buscarle algún sentido a sus monótonos tiroteos, sus gráficos planos y bastante poco trabajados, o esos ridículos combates uno contra uno (que añaden algo de variedad al desarrollo del juego) en los que parece que manejas a un muñeco con pilas más que al bueno de Arnold. La peli no era tan mala como algunos dicen, se mereció un juego mejor.

ECW Anarchy Rulez

 Ecw Anarchy Rulz no miente, es una de las pocas cosas que hay que reconocerle: es una anarquía. Total y absoluta. Un despropósito de principio a fin que no hay por dónde cogerlo. Uno no sabe qué es peor en este juego: si la ausencia de las grandes estrellas de este deporte (Todos están en la WWE, no encontrarás a ninguno de los mejores y más carismáticos en esta división), o su lamentable apartado gráfico (¿Por qué todos los luchadores parecen tan gordos, incluidos los más atléticos?) o ya puestos, su desastroso sistema de detección de colisiones, que te hará estar frente a frente con tu rival y dar puñetazos al aire, mientras que otras veces recibirás daño por una patada o una llave que tu enemigo está ejecutando a varios metros de distancia.

Es de verdadera risa. De no ser porque a la hora de la verdad cuando te pones a jugar todo esto se traduce en desesperación y auténtico cabreo. La pregunta que ronda por tu mente cuando juegas a Ecw Anarchy Rulz es constante: ¿De verdad que la Dreamcast solo daba para un juego de wrestling tan mediocre?…Por supuesto que no, pero es lo que había. La cosa mejoró un poco más con WWF Royal Rumble, pero todavía recordamos con escalofríos esta aberración del cuadrilátero cuando echamos la mirada atrás.

Es difícil hacer peor un juego de lucha libre. Lo único que salva del siniestro total a esta basura es su editor de personajes, con el que podrás recrear a Hulk Hogan o El Último Guerrero y barrer del ring a estos gordos amorfos.

¿Habéis disfrutado con este pequeño museo del horror, queridos amigos de Mentero?…

Si la respuesta es afirmativa, no os perdáis nuestro reportaje del próximo mes, porque hablaremos de series de TV retro que merecieron un juego propio. Lo bueno en algunos casos es que, efectivamente, tuvieron su juego. Lo malo, todo lo demás.

 Nos vemos en treinta días o en un mes, lo primero que ocurra…

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