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Consejos para jugadores y másters

¿Alguna vez os ha pasado que os sentís fuera de la partida? ¿O que, como máster, veis a algún jugador fuera de la partida? El artículo de hoy trata sobre una serie de consejos para que esto no os pase, ni a jugadores ni a másters.

El rol como espectáculo

Lo primero, y como plantee en mis primeros artículos, debéis tomaros el rol como si de una obra de teatro o una película de cine se tratase. Imaginárosla igual, pues esto os ayudará de primera mano a meteos, tanto a jugadores como máster, de lleno en la partida.

Dicho esto, puede que la partida que haya preparado vuestro máster no os esté gustando de ninguna de las maneras y en ese caso poco se puede hacer.

Pero también puede ser que os sintáis fuera de esta aventura simplemente porque vuestro personaje no está recibiendo la atención necesaria que creéis que merece por parte del máster. Bien, si es así ¡reclamad esa atención!

No me malinterpretéis, cuando os digo que reclaméis esa atención no me refiero a que os de una rabieta, empecéis a dar gritos y os enfurruñéis con vuestros compañeros de mesa ¡No! Me refiero a que hagáis algo grande, algo que el grupo necesite, algo que se recuerde como anécdota crucial en vuestra mesa durante largo tiempo.

Tampoco os digo que os lancéis contra el monstruo más poderoso del juego de cabeza a la muerte, ya que podéis tener un personaje que no sea muy potente físicamente, pero quizás sí que sea extremadamente inteligente, y en vez de batallar contra el dragón, podáis tenderle un trampa que lo hiera gravemente o lo inmovilice, pudiendo así recuperar a la dama y salir ilesos de la mazmorra.

A esto es a lo que me refiero cuando os digo que llaméis la atención.

El foco en las partidas de rol

El foco en las partidas de rol no es ni más ni menos, comparándolo con el cine o el teatro, la luz. La luz que ilumina a ese artista que habla mientras el resto calla para escucharle, ese rayo de luz que ilumina a ese actor que salta de azotea en azotea en esa película de acción.

Claramente este foco también existe en el rol. El protagonismo de ese momento en sí. Esa la luz que va a iluminando a cada jugador o al máster en cada momento preciso en el que se da su momento de gloria.

¡Sin guión y a lo loco!

La diferencia con el cine o el teatro es algo obvio. En los juegos de rol no usamos guiones. El máster puede tener algo preparado pero no siempre van a salir así las cosas porque sus jugadores van a estar constantemente improvisando a raíz de las pruebas o problemas que les vaya poniendo es su camino el director de juego.

Dicho lo cual, podéis deducir que la atención del foco esté igualmente repartida entre todos los jugadores de mano del máster no es tarea fácil, y tendréis que poner de vuestra parte.

Por lo tanto, ya no es solo trabajo del máster (más trabajo) ver con que decisiones de los jugadores puede ir dando más protagonismo a unos u a otros, sino que es trabajo también de los jugadores reclamar esa atención o protagonismo cuando crean que es el momento idóneo para que su personaje deslumbre.

Al final el máster acaba dándose cuenta de esas cosas, y más con la experiencia. Si un jugador no está en partida quizás es que no le guste simplemente, por lo cual lo más seguro es que no lo volváis a ver por la mesa.

O quizás es que lo estamos dejando en las sombras y no le estamos dando el protagonismo que se merece o no lo estamos animando para ello para que él lo reclame.

Pasar el foco

Los másters suelen estar siempre con cosas entre manos en las partidas: mucho material que manejar, revisar reglas, dar lógica a la historia… y es normal que algunas veces no se den cuenta de que un jugador esté menos participativo y que poco a poco se está quedando fuera de partida.

Por lo tanto muchas veces tú, ¡si, tú! como jugador, y principalmente como compañero, puedes pasar la luz que te ilumina en ese momento a ese jugador que está escondido en la oscuridad de la historia.

Usando el ejemplo de antes, si eres un gran guerrero que tiene que acabar con el dragón, tal vez sea más fácil si cuentas con tu compañero que cuenta con una gran inteligencia para que idee una trampa o artilugio que te de ventaja antes de pelearte con la bestia.

De esa manera, ya estás dándole parte o todo tu protagonismo a este compañero que no veía la forma de meterse en partida, pues puede ser más tímido o haberse hecho un personaje que en un primer momento lo encuentre más “inútil” por así decirlo. 

Ahí estarás haciendo un gran favor a tu compañero, a su personaje y a la mesa en general, y créeme, pasar el foco a tus compañeros de vez en cuando sienta muy bien.

No temáis salir de la oscuridad

Si algo bueno tienen los juegos de rol es que podéis hacer lo que os dé la gana, respetando siempre unos pequeños límites dentro del encuadramiento de la historia y el sistema al que juguéis.

Pero, como norma general, podéis hacer casi de todo, en verdad, la imaginación es nuestro límite.

Y lo que es mejor aún, al rol se juega sin complejos. Nadie nos va a juzgar, nadie nos va a etiquetar, da igual el tipo de personaje que seamos, la raza, la clase, si somos guapos o feos, si somos ricos o pobres, etc.

Entonces, no sintáis vergüenza ni mal rollo que os detenga cuando penséis en realizar alguna acción con vuestro personaje. ¡Lanzaos al vacío, por muy absurda que parezca esa idea!

Quizás esa idea absurda sea la que logre salvar a tu grupo de los peligros que os acechan, puede que sea la que marque la diferencia entre la vida y la muerte, el fin de la partida o el camino a otra sesión más. ¡Tú decides!

¡No a los yonquis del foco!

Para concluir, y como último consejo, os diré que hay jugadores y másters que solo saben jugar a rol a la luz de este foco. Como las polillas.

Necesitan el protagonismo absoluto en cada momento y la continua palmadita en la espalda del resto del grupo de: “que bien lo has hecho…” Si alguna vez os encontráis con ellos, dudo que queráis repetir experiencias en la misma mesa.

Por favor, si jugáis a rol o vais a jugarlo os recomiendo que no os convirtáis en uno de estos jugadores o máster. Al final la gente se cansa de estar al lado de gente que solo quiere el foco para sí, como si del anillo único se tratase. Simplemente mantened un término medio, ni abusar del foco, ni esconderse en las sombras.

Al final mantener este equilibrio en la mesa no es nada difícil si todo el mundo pone de su parte y convierte la experiencia en algo muchísimo más maravilloso.

Experiencias y partidas que, aunque seáis amateur en esto del rol, recordareis todos los días de vuestras vidas. Paz.

Si queréis leer más artículos de rol pulsad aquí.

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