Una criatura un tanto peculiar. El regreso.

El regreso

Una criatura un tanto peculiar. El regreso.

Mathew miró a Cobra y le dijo:

  • ¿Quieres volver conmigo, que yo sé cómo eres y lo que te gusta, o prefieres estar con está niñata mocosa, que no sabe ni controlarte?

Cobra se quedó pensativa, quieta, sin saber qué hacer. Al cabo de un rato, soltó un largo rugido, nos miró a los dos fijamente y finalmente se vino a mi lado. Mathew, enfadado, se desvaneció y se oyó:

  • Me voy pero volveré con una criatura más poderosa, y cuando menos te lo esperes, Cobra ya no estará a tu lado, jajaja… Te esperaré dentro de 1 mes.

Tuve tanto miedo que monté en Cobra y volví a casa tan rápido como pude. Cuando llegué eran más de las once. Todos estaban preocupados por mí. Yo, intentando tranquilizarles, les expliqué lo ocurrido. Asombrados me dijeron que tuviera mucho cuidado, y que si ese tal Mathew quería guerra, pues la tendría.

Al día siguiente me puse manos a la obra. Me vestí, desayuné, y me fui al campo a entrenar con Cobra. No sabía mucho, pero al menos sabría como defenderme. Al tener garras, Cobra tenía ventaja (al menos eso creía). Pero si Mathew era un fantasma, que iba a hacer… ¿¡Una criatura fantasma?! ¿Cómo? Pasaron los días y mi mascota y yo cada vez éramos más fuertes.

Por fin llegó el día. El plazo se había terminado. No había vueltas atrás, tenía que ir, o si no ¡perdería a Cobra! Decidida, me despedí de mi familia, les dije que no se preocuparan, que ganaría, y me fuí.

Cada vez que me acercaba a mi destino, hacia más y más frio. Parecía como si el tiempo supiera el enfrentamiento que estaba a punto de librarse.

A lo lejos, cuando ya estábamos llegando al rio, avisté a Mathew, con una extraña figura al lado. ¿Sería la nueva criatura que había creado? Me acerqué más y la vi: un ser fantasmagórico, parecía un basilisco con alas. Luego me acerqué más, y por un momento, creía que estaba soñando. ¡Lo que tenía delante de mí era un dragón! (más bien su espíritu). Estaba bien preparado: silla de montar, coraza, casco…

Mathew, al ver mi cara, se rió y me dijo:

  • Este es mi nuevo invento, Draco. ¿A que es bonito? Pues míralo bien, porque lo último que vas a ver son sus colmillos en tu cuello. No te diré como lo he conseguido, solo te diré que estamos dispuestos a ganar. ¿A que si, Draco?
  • Groaaarrgg
  • Pues no te lo vamos a poner nada fácil. Cobra y yo nos hemos entrenado muy duramente. Te aconsejaría que abandonaras, antes de que te humille.
  • Que te lo crees tú. Yo de aquí no me muevo hasta que no recupere a Cobra.
  • Lo tienes claro. No te la daría ni por todo el oro del mundo, y ella no quiere irse contigo, ¿A que no, Cobra?
  • Grrr (gruñido de negación)
  • Lucharé por conseguirla, aunque ello me cueste la vida (ein?, no sé cómo, si ya está muerto)
  • Ya que ninguno está dispuesto a abandonar, dejémonos de palabrería y comencemos el combate. ¡En posición de ataque Cobra!

 

 

 

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1 Comment

  1. Ummmmm,,,buen final para esta historia Pelusa. Me ha molado el tránsito de su lectura.
    Un saludo

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