Una criatura un tanto peculiar. El regreso.

El regreso.

Pasé el verano con mis primos y Cobra en el pueblo. Era muy difícil cuidarla ya que no sabíamos que darle de comer (teniendo en cuenta que era una criatura muy rara y nueva). También había que tener en cuenta el botón que tenia detrás de la cabeza, para modificar su humor, y que más de una vez nos había acarreado mas de un susto.

Como una mascota, la sacábamos a pasear al río. Allí había muchas plantas y asientos y hasta ¡columpios! Yo estaba muy feliz con mi nueva mascota, pero a veces era muy difícil cuidar de ella porque… ¿Dónde dormía? El único sitio que se me ocurría era el sótano, oscuro y tenebroso. Le dimos de comer ratones (debido a su parecido a una serpiente).

Llegaron las navidades y Cobra seguía conmigo. Fuimos de vacaciones a Villarubia, a pasar unos días con la familia. Un día, en pleno invierno y nevando, estaba yo con mis primos en el río paseando a Cobra, montándonos en ella por turnos. Serían las 7 de la tarde. Estaba tan contenta y distraída jugando con Cobra que no me di cuenta cuando nos llamaron para irnos. Miré a mi alrededor y mis primos ya se habían ido. Otra vez sola, sin nadie, pero esta vez, contaba con la compañía de Cobra. Busqué a todos por el parque, pero no los encontré. Me dirigí hacia la salida del parque dirección casa de mi abuela, a ver si estaban todos allí, cuando oí una voz que susurraba mi nombre. Me giré súbitamente, creyendo que era mi madre, pero no vi más que árboles. Seguí andando. Al poco, volví a oír mi nombre, pero esta vez más fuerte. Me di la vuelta otra vez y miré a mi alrededor, pero no había nadie. Empecé a sentir miedo. Agilicé mi paso para llegar antes a casa. Cuando estábamos en la salida, noté como si una pared invisible nos impidiera el paso, como si no quisiera dejarnos salir del parque. No podía avanzar. ¡Pero si no había nada! Le pegué un golpe al “muro”. Se movió y me golpeó, haciéndome caer de Cobra. Caí al suelo y me golpeé la cabeza. ¿Qué ser invisible podría estar obstaculizandome el paso? ¿Quién no quería que saliéramos del parque? Atemorizada, adolorida y en el suelo, grité:

  • ¿Quién eres? ¿Por qué no quieres que me vaya? ¡Descúbrete, déjame verte!

Poco a poco vi que una sombra se iba formando, continuada por una figura amorfa. Aparentemente parecía una persona. Cuando se terminó de “formar”, vi quien era, pero, ¡no podía ser! ¡Si estaba muerto! El era… No podía salir de mi asombro. Era imposible que estuviera vivo. En la carta ponía… El estaba muerto. Pero no. Con voz fúnebre y apagada me dijo:

  • Hola, soy el creador de esa criatura –apuntando a Cobra- Me llamo Mathew, y sí, estoy muerto, soy un fantasma, pero aun así, creo que por derecho me pertenece y me la he de llevar.

Atónita pero enfadada le respondí:

  • Es dueño el que lo cuida, no el que lo crea, y no puedes pretender después de todo este tiempo que te lo entregue sin más. Desde que decidí quedarme con Cobra ha pasado ya 1 año… ¿Ves que ella quiera irse contigo?
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2 Comments

  1. Me ha gustado, ese halo terrenal y sobrenatural a la vez. Muy bien armado desde el inicio hasta ese buen final.
    Un saludo

  2. Muchas gracias Victor. En dos semanas sabrás como continua…

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