Amor

Tocada y hundida

26 de febrero de 2021

Querido diario:

Yo nunca quise casarme. Ni siquiera sé por qué lo hice. Quizá pensaba que era el momento, quizá por todos los años que llevaba con él, es posible que incluso lo hiciese por amor, quizá por los dictados sociales que decían que era el paso a seguir. Esos dictados que siempre me he esforzado en desoír.

Me sentía aún joven, demasiado joven para casarme. No es que no lo quisiera, simplemente pensaba que no llegaría ese día o que, de llegar, lo haría más tarde. Nunca he sido de esas niñas que sueñan con el día de su boda, con cómo será el amor de su vida, qué vestido se pondrán, como será la música o los arreglos florales. Ni siquiera me importa. Bueno, quizá la música sí me importe.

Me siento como la única rosa que se ha desprendido del ramo, una rosa marchita, cómo si algo hubiese fallado en mí. Acaso haya algo dentro de mí que no funcione como debería. Porque ya no quiero seguir. No puedo.

Cuando las palabras se te clavan como puñales, cuando te hacen ver que nada vales, cuando todo no funciona entre dos pero sólo tú tienes la culpa. A base de que te lo repitan, te lo acabas creyendo.

No cometáis el mismo error que yo. No vengo a deciros que no os caséis. La vida en matrimonio con dos personas que se entienden puede ser algo maravilloso, lo veo cada día en mis padres. Cuando creo que no pueden quererse más, me sorprenden de nuevo. Se ríen juntos como dos adolescentes enamorados. No puedo evitar envidiarlos, envidiar la suerte que tienen de haber encontrado el amor, la persona que los entiende y los complementa, con los que pueden ser ellos mismos.

Ni siquiera sé cuando todo empezó a desmoronarse. Solo recuerdo que no llevábamos ni siquiera un año casados. Comenzó queriendo tener controlados mis horarios de salidas y entradas de casa. Daba igual que él no estuviese. Yo debía estar entre esas cuatro paredes. Si salía, debía volver a una hora que considerase normal.

Yo, mujer de extravagancias, ningún sentido tiene negarlo, me produce urticaria la palabra normal. Conmigo nada lo es. No me gusta la rutina, no me gusta el encierro, odio que me digan qué debo ponerme, porque lo que llevo no es lo más adecuado. ¿Adecuado según quién?

Poco a poco, todo se fue deteriorando. Ni siquiera podía volver a casa después de Cenicienta. Mis mensajes dejaron de ser privados. Mis bebidas pasaron por una terrible censura. Mi autoestima sufrió un tijeretazo.

Todo era culpa mía. El matrimonio no iba bien por mí, era yo quien metía la pata, era yo quién debía disculparme. En mi ceguera, terrible ceguera, me creí que yo era el problema. Me hundí cada vez más. No sabía cómo debía remontar, cómo podía sacar mi relación adelante.

¿Cómo luchar por algo que no lucha por ti? Abre los ojos, pequeña. Si somos dos personas, ambos cometen errores, la culpa no puede ser siempre de uno. Pedir perdón porque me controlen de forma enfermiza no entra en mis planes. Seguir con una persona que me ningunea, me acusa y me achaca de todos los males del mundo, tampoco. Me he hartado de llorar, de sentirme insignificante, inútil, querida por nadie.

Quizá el primer error fuera habernos casado tan pronto. El siguiente error fue dejarme cegar por un amor que no era amor. Por un control posesivo y paranoico, ávido de explicaciones sinsentido, de reproches, de acusaciones. Y lo peor, que ha conseguido que yo misma me reproche y me acuse. Que me cuestione.

Estoy aterrada. Supongo que cada vez que algo se acaba da miedo. Pero siempre hay que alegrarse dos veces en una relación: cuando esta empieza y cuando se termina.

Tengo la oportunidad de ser libre. Después de años en una jaula de hábitos, atada por las costumbres, agarrotada por los reproches, acribillada a palabras que hieren como balazos.

Puede que me quede sola para siempre. Es un futuro probable. Pero es un futuro que prefiero a ver cómo cada día languidezco más y me vuelvo menos yo misma.

Prefiero no volver a sentir una caricia, a sentir el lacerante dolor de un cariño que no lo es. Sentir como su mano me quema la cara, sus labios rasgan mis labios y sus palabras desgarran lo poco que queda de mí.

¿Qué queda en mí que se pueda amar?

Ya solo siento ira. Ira contra él, ira contra mí por permitirle hacer lo que me ha hecho. Ira contra todo el tiempo que ha robado mi juventud y que, por más que suplique, no volverá.

Quizá ahora comience a valorarme, quizá ahora comience a quererme, pero ya es tarde. Mi corazón está conmigo, ya no está con él.

Estaba hecha un mar de dudas. Pero he despertado. Quizá debiera darle las gracias a aquel en quien no me atrevo ni a pensar, pero que no sale de mi cabeza. Aquel cuyo nombre no quiero pronunciar porque lo haría real. ¿Y cómo le dices a alguien que te gusta cuando sabes que no es recíproco?

Irrumpió en mi vida, bueno, realmente no irrumpió, entró de forma paulatina, sutil. De una forma casi inconsciente comencé a fijarme en él, a preguntarme cómo sería. Pero aquella noche sí irrumpió. Y todos mis esquemas salieron volando por los aires.

Quizá debiera darle las gracias por ayudarme a abrir los ojos, ayudarme a ver que lo que vivía no era amor realmente, aunque nunca sepa lo que hizo, aunque nunca pueda decírselo. Pero al menos tú, querido diario, me guardarás el secreto. Ni siquiera puedo decir que él y yo tengamos un gran contacto, podemos estar días sin hablarnos, pero no sabes lo que significa para mí cuando lo hace.

Es su humor, su forma de ser, su voz.

Hace tiempo le dije que estaba confundida, ya no lo estoy. Puede que no sea capaz de decirlo en voz alta, porque sé que no es mutuo. Pero echo de menos hablar con él, sobre todo las conversaciones que tuvimos al inicio. Sé que es difícil que vuelvan. Es un hecho que no volverán.

Probablemente me engaño a mí misma esperando una señal que no va a llegar.

No puedo decir que sea época de desesperanza. El dolor ha quedado atrás. Las culpas, los reproches, se los dejo a su dueño. No me pertenecen, no son míos.

Mío es el camino que se abre a mis pies. No sé qué es lo que voy a encontrar, sé que es una nueva vida y en una nueva vida puede pasar cualquier cosa.


Si te gusta la narrativa, no dudes en pasarte por nuestra sección especializada

, , , , , , ,
Artículos Similares
Latest Posts from Mentero

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.