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Dreamcast celebra su aniversario por todo lo alto

27 de Noviembre de 1998. Esa fecha pasará a la Historia por diversos motivos, pero el primero y más importante de ellos es que ese día se puso a la venta en Japón una de las consolas más queridas, recordadas y emblemáticas de todos los tiempos: Dreamcast. De la mano de SEGA, hasta pocos años antes una de las dos grandes de la industria junto a Nintendo, Dreamcast veía la luz como una última apuesta a doble o nada por parte de sus creadores, una consola en muchos sentidos adelantada a su tiempo y con virtudes suficientes como para estar ya asentada con comodidad y por méritos propios en el Olimpo de las grandes consolas de videojuegos.

Desgraciadamente Dreamcast ya estaba condenada incluso antes de salir al mercado por varios motivos, las disensiones internas en la compañía, su pésima gestión comercial y sus nefastas maniobras de marketing dieron al traste y mataron el sueño demasiado pronto. Con tres años escasos de vida (en 2001 SEGA cesó la producción de esta gran consola de manera oficial) pero con una alargada sombra que proyecta su gloria hasta nuestros días, la Dreamcast de SEGA se ha convertido en una de nuestras consolas favoritas por mérito propio y por tener un catálogo de juegazos únicos e insuperables de esos que tristemente ya no se hacen.

Hoy le rendimos homenaje desde estas páginas de nuestra revista digital y te damos varias razones para que vuelvas a jugar. A continuación te recordamos con todo detalle y en profundidad tres de sus mejores juegos, con la doble intención de hacer justicia y rendirle tributo a esta gran consola que este año 2018 cumple ya 20 años, y por otra parte, para darte tres excusas para desempolvar tu vieja Dreamcast o correr a comprar una de segunda mano si aún no la tienes. ¿A qué estás esperando?…Pasa la página y descubre tres joyas de esas de las  que no debes abandonar este mundo sin haberlas jugado antes…

MARVEL VS CAPCOM 2 (2000) CAPCOM

Algunas de las fuentes de inspiración más recurrentes a la hora de hacer un videojuego suelen ser los cómics, y por otro lado el cine. Si tenemos en cuenta que Marvel tiene detrás a una verdadera legión de seguidores enfervorecidos, ya sea a través de los cómics o bien a través de las (cada vez más numerosas) adaptaciones al cine que se hacen de sus personajes más emblemáticos, entenderemos que el público que puede interesarse por comprar un juego de estas características es muy amplio.

O, por decirlo con otras palabras, un juego como Marvel Vs. Capcom 2 tiene aseguradas unas ventas brutales incluso antes de salir. Es una apuesta asegurada. De todas formas todo se vendría abajo si detrás de esta estrategia comercial no hubiera un producto sólido que justificara la inversión, cosa que afortunadamente Marvel Vs. Capcom 2 cumple sobradamente.

Si eres fan de Marvel este juego no puede faltar en tu colección, pero si tampoco eres muy fan de estos personajes tampoco pasa nada, lo vas a disfrutar igualmente. Le sobran virtudes como para encandilar a cualquiera que se acerque sin demasiadas pretensiones, pero por supuesto si eres muy fan de los cómics tu nivel de adoración y devoción por este juego se disparará de manera exponencial. Este juego es un sueño hecho realidad para los devotos de Spiderman, Los Vengadores , La Patrulla X y demás personajes salidos de la genial imaginación de Stan Lee, y si por casualidad además eres fan de los juegos de Capcom, entonces tu felicidad ya estará completa, porque aquí están todos (o casi todos) los grandes iconos y protagonistas de las sagas más emblemáticas de la compañía en todo su esplendor y repartiendo estopa a diestro y siniestro.

Marvel Vs Capcom es un espectáculo apabullante, casi 20 años después de su salida en Dreamcast sigue sorprendiendo por sus enormes gráficos llenos de detalle, luminosidad y color. El ritmo es frenético, luchas de 3 contra 3 (aunque solo puede haber 2 rivales a la vez en el escenario, más la asistencia puntual de uno de los miembros de tu equipo) y ataques especiales de todos los colores, tamaños, formas y tipos.

Quizá radique ahí una gran parte de su atractivo, en los ataques especiales, que como es habitual en este tipo de juegos se ejecutan rellenando una barra ( o varias barras) que se va recargando poco a poco y a base de recibir daños leves. Una vez liberados, estos ataques llenan literalmente toda la pantalla con luces y efectos espectaculares de todo tipo, y son capaces de liquidar la mitad de la energía vital de tu enemigo si los haces en el momento adecuado.

Un gran surtido a elegir

Algunos son realmente geniales, y están llenos de guiños a los fieles seguidores tanto de los personajes de Marvel como de los juegos de Capcom (ahora mismo me está viniendo a la mente un ataque especial de Jill Valentine, protagonista de Resident Evil 3, en el que aparecen zombis ardiendo y hasta un Tyrant gigantesco). Marvel Vs Capcom 2 es una verdadera ensalada de golpes, ataques, rayos, gags y referencias culturales que a poco que te veas atraído por este mundillo sabrás apreciar como se merecen. Disfrutó de una versión remasterizada que estuvo disponible durante un tiempo para su descarga digital en las consolas de última generación, pero lo retiraron al poco tiempo por problemas de derechos (una pista: ¿te has fijado en que ya no aparece ningún personaje de los X-Men en la última secuela para PS4 y Xbox ONE?…), pero esta versión de Dreamcast nos sigue pareciendo la mejor, posiblemente porque en su día fue un auténtico bombazo y porque tiene un regusto añejo que ninguna otra versión posterior ha sabido heredar.

Prueba del profundo impacto que este juego tuvo (y sigue teniendo), es la proliferación de versiones modificadas que siguen viendo la luz a día de hoy en las que aficionados con bastante maña (y buen gusto, que todo hay que decirlo) se las han arreglado para sustituir la infumable y penosa banda sonora original del juego por temas de Michael Jackson o algunas lindezas por el estilo, y son relativamente fáciles de encontrar. Os aseguro que mejoran bastante el resultado global de la experiencia que supone jugar a esta maravilla de juego con una banda sonora que verdaderamente le haga justicia, porque si hay algo negativo en Marvel Vs Capcom 2 es su banda sonora, realmente inapropiada y chirriante.

Vamos, que las músicas de fondo no pegan ni con cola con un juego de lucha, vaya. Otro de sus puntos fuertes es su completísimo plantel de luchadores (hasta 56), no te cansarás de hacer combinaciones de 3 luchadores para enfrentarte al resto, y realmente tienes mucho donde escoger, nunca llegas a aburrirte. Y todos son un gustazo y tienen ataques interesantes, a veces cuesta decidirse.

Otro punto a favor es la tienda en la que podrás comprar personajes (no podrás parar de jugar hasta que lo desbloquees absolutamente todo, casi 20 años después a mi aún se me quedaron cosas por comprar, como ese modo que te permite elegir tres veces al mismo personaje) y todo tipo de extras como colores adicionales, nuevos escenarios y modos de juego. Eso mismo por lo que hoy en día te cobran un dineral aparte y tú eres tan tonto que vas y lo pagas, efectivamente. Marvel vs Capcom no solo es el mejor juego de toda la saga (sí, el mejor, con diferencia, incluso mejor que las últimas secuelas) sino que además es muy posiblemente uno de los dos o tres mejores juegos basados en personajes de Marvel y uno de los mejores y más divertidos juegos de lucha uno contra uno de la historia. Juégalo y comprenderás porqué decimos esto. Bueno, bonito, y barato. Ahí es nada.

RESIDENT EVIL: CODE VERONICA (2000) CAPCOM

Podríamos darte tres razones para comprarte una Dreamcast. Qué demonios, podríamos darte diez o más, pero si solamente pudiéramos darte unas cuantas, Resident Evil Code Veronica figuraría entre ellas. Resuelto desde hace tiempo el debate de si Code Veronica era el mejor capítulo de la saga Resident Evil hasta su aparición (lo es, y de lejos), lo que nos queda de este título absolutamente magistral es algo más que el recuerdo, es el legado vivo (sigue en forma casi 20 años después de salir por primera vez ) y la constatación de que cuando tienes algo genial entre manos y funciona a la perfección, es una estupidez cambiarlo.

Desde su aparición en Dreamcast en el año 2000, Code Veronica sigue siendo uno de los mejores y más bellos capítulos de la saga, compitiendo incluso (y mejorando, por qué no decirlo) con algunas de las entregas más recientes. Sublimado en su versión ampliada y conocida como Resident Evil: Code verónica X, este juego nos mete de lleno (como solamente los Resident Evil saben hacerlo) en un mundo de pesadilla en el que la investigación del entorno y la inteligencia aún primaban sobre la puntería y la munición, algo que nunca debió cambiar y de lo que se ha resentido la saga durante varios años, hasta el punto en el que afortunadamente parece que en Capcom han escuchado a los fans de la saga y a raíz de la publicación de Resident Evil VII todo parece estar volviendo a lo que era en los gloriosos días de Code Veronica.

La historia del juego es sobradamente conocida: Claire Redfield, una de las protagonistas de la que en mi humilde opinión es la otra joya de la corona en la saga (Resident Evil 2, por algo quieren hacer un remake) llega hasta una misteriosa isla siguiendo las pistas que le conducen hasta el paradero de su hermano Chris (protagonista del Resident Evil que inició la saga), y una vez allí descubrirá que a veces es mejor quedarte en la cama y no salir de casa. Todo se va al infierno nada más empezar la aventura, y poco a poco y sin advertirlo, siguiendo la fórmula clásica de los Resident Evil, cuando quieres darte cuenta ya estás total y absolutamente atrapado por la historia.

20 años de Dreamcast

Todo lo que ha hecho grande a la saga de Resident Evil está aquí, ampliado, aumentado y mejor que nunca: zombis que por primera vez y gracias a la capacidad técnica de la potente consola de Sega dan verdadero espanto, enemigos de final de fase grandiosos y memorables, personajes secundarios con carisma y personalidad propia (Steve nos conquistó a todos, mereció mejor suerte).

Más y mejores armas, más y mucho más ingeniosos puzles y acertijos, un argumento digno de novela (por cierto, no os perdáis la adaptación a novela escrita por S.D. Perry y publicada en España por Timun Mas), unos villanos que no dejan de ser entrañables y a los que acabas queriendo, y todo un larguísimo etcétera que nos hace decantarnos a favor de Code Veronica sin dudarlo un instante como uno de nuestros juegos favoritos, no solo de Resident Evil, sino de todo el catálogo de la Dreamcast y el panorama retro en general.

El último de la receta original

Ya no se hacen juegos como los de antes, no es un tópico, es una realidad. Code Veronica fue especial por muchos motivos, entre otros, porque fue el último Resident 100% fiel a la fórmula original, porque sí, efectivamente, Resident Evil 4 fue sublime, realmente magistral (para mí el último Resident Evil de Sobresaliente), pero el planteamiento, el tono, las cámaras, la dinámica…Ya nada volvería a ser igual.

20 años de DreamcastCode Veronica es uno de esos raros juegos que se disfrutan desde el primer minuto hasta el último,  todo está medido y calculado en absoluto crescendo con precisión de cirujano para enredar al jugador  y atraparle en sus redes. Es un juego maldito, capaz de engañarte una y otra vez para que sigas intentando descifrar la trama al más puro estilo Hitchcock (las reminiscencias de Psicosis son demasiado obvias como para intentar disimularlas).

Hay algo que hace especialmente bello, memorablemente épico e inolvidable a Resident Evil Code Veronica que uno no alcanza a describir, quizá sea la belleza de sus detallados y barrocos escenarios, lo variado de los mismos, la tremenda personalidad de sus personajes principales y secundarios, absolutamente redondos, que huyen del típico protagonista acartonado y maniqueo que carece de motivación o profundidad psicológica alguna (y que por desgracia tanto abunda en los videojuegos de hoy en día), o quizá sea porque es sencillamente uno de esos juegos más grandes que la vida misma porque recrea un mundo propio que se estructura en base a sus propios principios y sus propias reglas.

No deja de ser lineal, siempre tienes que acabar haciendo una serie de cosas para poder progresar en la aventura, pero te deja cierta libertad para que explores y experimentes cosas diferentes. Es uno de esos juegos que ganan conforme vuelves a jugarlo más veces, no necesariamente porque vayas a desbloquear nada del otro mundo, sino porque aprendes a quererlo y a valorarlo como es: una auténtica joya de otros tiempos más refinados, de las que hoy en día ya no se hacen y que merece mucho la pena redescubrir de vez en cuando. Bienvenidos a la pesadilla. Una vez más. Jamás pasar miedo fue algo tan divertido…

THE HOUSE OF THE DEAD 2 (2000, SEGA)

Muy pocas veces podemos decir con total rotundidad que una conversión doméstica (se trate de la plataforma que se trate) supera ampliamente a la placa arcade original. Sin lugar a dudas este es el caso de The House of the Dead 2 para Dreamcast, consola en la que pudimos disfrutar de conversiones “pixel perfect” que no solo igualaban sino que incluso mejoraban significativamente a los arcades en que se basaban. Aún siendo un juego de pistola, con todos los defectos que ello implica (duración muy corta el peor de ellos), tenemos en The House of the Dead 2 un ejemplo de cómo un buen juego se convierte en magnífico cuando las cosas se hacen bien.

20 años de Dreamcast

Esta versión para la inolvidable 128 bits de Sega nos dejó para el recuerdo varios detalles únicos, dándonos la posibilidad de llevarnos el mueble arcade original a casa en un espacio reducido y añadiendo todo tipo de extras que lo hacían todo aún más interesante. El modo Arcade era una traslación exacta de la aventura que ya pudimos disfrutar en los salones recreativos, con la misma calidad gráfica de la placa NAOMI original, solo que el hecho de poder degustarlo en casa en todo su esplendor hacía que la experiencia fuera totalmente nueva, ahora tenías la posibilidad de recrearte en los cientos de detalles de los escenarios y de los terribles zombis enemigos sin miedo a morir mil veces y dejarte toda una fortuna en monedas.

Todo se movía a un ritmo idóneo, los enemigos te atacaban sin descanso y todo pasaba a una velocidad de vértigo, desde el inicio del prólogo jugable hasta el último tiro que disparas para derrotar al jefe final. Jugar con pistola era toda una descarga de adrenalina, es todo un placer estético dispararle a esos enormes muertos vivientes que avanzan sin descanso intentando morderte. Hasta daba gusto morir con tal de ver esos primerísimos primeros planos de los zombis al morderte, una auténtica experiencia vital que tristemente se veía bastante mermada al juga20 años de Dreamcastr con el mando de la Dreamcast.

Yo fui de los afortunados que se compraron una pistola para poder jugarlo como Dios manda, y no me refiero a esa pistolilla grotesca que Sega sacó al mercado como accesorio oficial (y que parecía de todo menos una pistola), sino a una Starfire Lightblaster, que no era oficial pero al menos sí parecía una buena pistola. El deleite absoluto venía a la hora de descubrir sus modos de juego adicionales, especialmente pensados para los usuarios de Dreamcast, tan geniales y tan en sintonía con el modo de juego original que se hace difícil imaginarse el juego sin ellos.

En el modo Missions se ponía a prueba nuestra puntería en montones de misiones de corta duración en las que debemos superar una serie de retos realmente difíciles (casi imposibles los últimos) con objeto de ir refinando nuestra técnica y posteriormente aplicar el resultado del duro entrenamiento en el modo de juego principal. Similar a éste último, el Boss Mode nos enfrentaba sucesivamente y uno tras otro a todos los jefes finales del juego, por aquello de pillarle el truco a esos combates en los que normalmente solíamos morir irremisiblemente.

Una carnicería de las buenas

20 años de Dreamcast

Pero eso sí, el modo Original exclusivo de Dreamcast es donde ya la diversión se dispara y donde acabas echando la práctica totalidad de horas que le dedicas al juego. Y es que en el Original Mode Sega nos obsequia con la que, a mi entender, es la versión definitiva del juego, aquella que debió salir originalmente en los salones recreativos. Aquí se trata de recolectar objetos y power-ups más o menos útiles y necesarios como más balas para tu cargador sin necesidad de recargar constantemente, balas de punta hueca que hacen mucho más daño a los enemigos y mil cosas más, algunas realmente ingeniosas (aunque un poco inútiles) como skins de personajes secundarios para los protagonistas en las escenas de video o un curioso ovni que no dejará de perseguirnos en la distancia mientras dure el juego.

Este modo de juego hace las delicias de los coleccionistas, pues los diferentes objetos recolectados pasan a quedarse guardados en el maletero del coche de los protagonistas, y podrás volver a él para jugar usando hasta dos mejoras simultáneas cada vez que vuelvas a iniciar la partida dentro de esta modalidad. Un cásico imperecedero que ha visto varias secuelas y continuaciones (The House of the Dead III estuvo a puntito de salir en Dreamcast, pero la muerte prematura de nuestra querida consola hizo que éste acabara recalando en la Xbox original), amén de una infumable y vergonzosa adaptación al cine de la mano del director de cine alemán Uwe Boll. De todo su legado y de toda la saga en general, nos seguimos quedando con éste. Es casi perfecto. Merece la pena comprarse una Dreamcast y una pistola solamente por poder jugarlo.

 

 

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