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La historia del guardián de las calles de Detroit

Si tuviéramos que confeccionar una lista con 10 películas que resumieran o captaran a la perfección el espíritu de la década de los 80, sin duda Robocop (1987) de Paul Verhoeven estaría entre ellas. No puede ser de otra forma: pocas películas han sabido captar de igual manera la esencia de una década que ahora, con el paso del tiempo y la perspectiva que da el transcurrir de los años se nos revela como profética y anticipada a su tiempo.

Remakes y secuelas más o menos desafortunadas al margen, lo cierto es que la cinta original de Verhoeven sigue siendo tan válida y actual como lo fue en el día de su estreno hace ahora ya más de 30 años. La relación de Robocop con los videojuegos es mayor de lo que podría parecer a simple vista, y hoy en Mentero.es queremos no solo rendirle un merecido tributo al personaje sino además tratar de desvelar esta relación existente entre el incorruptible agente acorazado de la ley y la industria de los videojuegos.
Para entender esta historia, retrocedamos en el tiempo y regresemos a la segunda mitad de los años 80. Es 1987 y Estados Unidos, primera potencia mundial, aún se halla inmersa en plena Guerra Fría con su eterno enemigo/amigo (según convenga, que todo hay que decirlo), la antigua Unión Soviética.

Tal y como ya quedó patente en otras famosas películas ochenteras de la época como Rocky IV (1985), los “malos” eran los Rusos y los policías de la humanidad y los defensores del bien y el orden eran los yanquis. Cuestiones políticas al margen, lo cierto es que Estados Unidos, en su intento de reforzar su imagen de tipos duros de cara al mundo no paraba de inundar su propaganda mundial de mensajes más o menos subliminales en los que advertían de lo que podría pasar si alguien se atrevía a desplazarles de su hegemonía como líderes mundiales.

 

Todo un icono en su época

Robocop es, mucho más allá de lo que pueda entenderse como una simple película de acción, un decálogo o una hoja de ruta en la que están escritas de manera soterrada las directrices de la América de la era Reagan. El director de la película, Paul Verhoeven, lo dejó bien claro al definir a Robocop como “una especie de Jesucristo americano”. Si te metes con él, disponte a pagar las consecuencias. Incluso después de muerto volverá de la tumba para vengarse.

Lo vimos en la película y continuamos viéndolo hoy en día con la política agresiva que continúan desplegando de cara al mundo. No hay quien pueda con Estados Unidos. La suciedad, vandalismo, degeneración moral y violencia de ese Detroit que plasma de manera magistral la película contrasta de manera diametralmente opuesta con esa falsa imagen de incorruptibles defensores de la ley y el orden que el propio personaje de Robocop encarna a la perfección, como buque insignia del tan cacareado sueño americano.
Así pues, una vez que hemos intentado aclarar las claves que justifican la doble lectura de la película así como su importancia para entender su época y, en parte, ese atractivo y ese encanto que tienen la mayoría de héroes y personajes nacidos en los años 80, es turno ahora de pasar a analizar la relación existente entre Robocop y los videojuegos, como ya apuntábamos anteriormente.
Decir que existen varios videojuegos memorables inspirados en la película de Robocop es, además de una obviedad, reincidir en algo que ya sabe todo el mundo. Lo que no tanta gente sabe (o nunca nos hemos parado a pensar) es que detrás de Robocop existen, además, varias claves que nos pueden ayudar a entender el desarrollo de la industria del videojuego tal y como la conocemos hoy en día. La primera de esas claves sería la de “saber aprovechar bien una licencia jugosa”.

Lo hemos visto mil veces pero muy pocas funcionaron: juegos de películas taquilleras. ¿Cuántos están realmente a la altura?, ¿Cuántos merecen realmente la pena?…Se podría llenar una piscina olímpica con los videojuegos sobre películas homónimas que fueron un fracaso o simplemente un reclamo publicitario que escondían un producto sin acabar.

Este no es el caso de Robocop, ni mucho menos. Pocas veces una licencia inspiró tantos y tan buenos videojuegos, empezando por ese mítico arcade de Data East que lo empezó todo y del que te hacemos un completo análisis al final de este artículo. El éxito de Robocop en las salas de máquinas recreativas y las ventas de sus conversiones domésticas fueron tan enormes que muy pronto la industria del videojuego vio una gallina de huevos de oro a la que explotar en este negocio.

 

La receta del éxito siempre se explota

Aquello de hacer videojuegos basados en películas se puso de moda y muy pronto, siguiendo la estela del éxito iniciado por Robocop, comenzamos a asistir a la aparición de un verdadero aluvión de juegos basados en películas que, unas veces con mejores resultados (las menos veces) y otras con peores resultados (la mayoría de ocasiones) han mantenido una tradición dentro del sector que se ha mantenido hasta nuestros días.
Por último pero no menos importante, detrás de la fachada de Robocop existe una clave importante para entender su vinculación con el mundo de los videojuegos que a menudo ha pasado desapercibida y que ahora trataré de explicar. No es otra cosa que la dualidad hombre/máquina.
“Parte hombre, parte máquina, todo policía”, rezaba el slogan publicitario de la primera película.

Es sin duda el principal interés y atractivo del personaje de Robocop, y en realidad es una metáfora pura: es un videojuego en sí mismo, no deja de ser una máquina incansable e incorruptible que obedece fríamente unas directrices determinadas pero al mismo tiempo tiene un componente humano que le da sentido y lo completa: si en la película de Robocop era el caído agente de policía Alex Murphy la otra cara de esa dualidad hombre-máquina que le da sentido al personaje, en el caso de los videojuegos eres tú quien le da sentido y complementa a esa experiencia única (y hasta erótica) entre hombre y máquina como es la de jugar a un videojuego.

 

El legado retro de Robocop

Una vez justificada la importancia capital del film de Paul Verhoeven para entender lo retro y por qué nos identificamos con lo retro, es tiempo de repasar el inmenso legado del personaje en nuestra cultura popular y en el inconsciente colectivo de toda una generación que se crió y creció en los 80. Cuando se trata de una película de gran éxito como incuestionablemente lo fue Robocop, es inevitable centrarse de manera inmediata en sus inevitables secuelas. Robocop 2 (1990) y Robocop 3 (1993) cumplieron su objetivo sin hacer demasiado ruido, y pese a estar muy lejos del nivel de calidad de la primera, recaudaron un buen dinero y resultan entretenidas, que es lo menos que se le debe exigir a una película.

Mucho mejor la segunda que la tercera, pero ambas bastante inferiores a la original. Como anécdota, decir que originalmente se había decidido contratar al legendario guionista de comics Frank Miller para que escribiera los guiones de ambas secuelas, pero se vieron dramáticamente censurados y recortados hasta el punto en que cualquier parecido con lo que Miller había escrito originalmente acabó convirtiéndose en una mera casualidad en la gran pantalla.

La saga acabó resintiéndose tras el fracaso relativo de Robocop 3 y pareció estar destinada al olvido. Al año siguiente, en 1994, Robocop volvía a la pantalla pero cambiando de formato: ahora como serie de TV y con una considerable reducción de medios. La serie, una triste coproducción entre Canadá y Estados Unidos, acabó muriendo al final de la primera temporada y dejó a Robocop en el limbo hasta unos cuantos años después, evidenciando que el personaje era un producto de su época y que más allá de los años 80 quizá no tenía mucho sentido su continuidad.

Aquí en España, fieles a la picaresca publicitaria que nos caracteriza, pudimos ver en los videoclubes algunos capítulos de esta serie recopilados en forma de «películas» con el título engañoso de Robocop 4 y Robocop 5. Hay que tener poca vergüenza. No añadiré más al respecto, entre otras cosas porque yo fui de los necios que picaron y me compré las dos, esperando ver algo épico y…Bueno, para qué vamos a seguir.
Ya en el nuevo milenio le sucedieron varias miniseries de TV pero ninguna terminó de cuajar.

A España ya ni siquiera llegaron, como prueba de que por lo menos en España el personaje ya había perdido fuelle. Y ya recientemente, en 2014, se intentó resucitar la franquicia con el reboot absolutamente innecesario y tontorrón que vino a confirmar lo que ya sabíamos: Robocop encarna el espíritu de los años 80 y como buen hijo de su época no tiene sentido fuera de su contexto, es como un pez fuera del agua.

 

Los cómics

Una fuente bastante interesante de historias más que decentes del personaje original ha sido el noveno arte. En los cómics hemos podido disfrutar del Robocop más ochentero y desmelenado, primero en los cómics de Marvel de finales de los ochenta y principios de los noventa, y luego en los geniales y más adultos del sello Dark Horse, que se caracteriza por cuidar sus licencias con un mimo especial y es famosa por haber publicado grandes miniseries de personajes clave del séptimo arte tales como Aliens, Terminator, Predator o el mismo Robocop.

Fruto de estas licencias precisamente es el recordado cruce Robocop Vs Terminator, miniserie absolutamente mítica que a punto estuvo de recibir su adaptación al cine y que inspiró el famoso videojuego. Uno de los mejores juegos de Robocop, dicho sea de paso. Incomprensiblemente esta joya de cómic permaneció inédita en Castellano hasta hace un par de años, que finalmente y después de muchísimos años después de su publicación original en USA terminó llegando en una edición como Dios manda por la Editorial Aleta.

Desde luego podemos encontrar verdaderos trabajos de una calidad increible, y una exquisitez mas que sonsiderable a la hora analizar a fondo las historias que nos narran.

 

Una larga de videojuegos

Y llegamos a donde a nosotros más nos gusta en esta sección de Mentero.es: Los videojuegos. (¡Por fin!, estará exclamando más de uno, pero oye, esto no deja de ser una revista digital sobre toda la cultura multimedia en general). Y los hay de todo tipo y para todos los gustos. Nos seguimos quedando con el arcade original de Data East y por eso lo hemos dejado para el final, pero por el camino y con el paso de los años hemos podido disfrutar de joyas como Robocop 2 (el árcade está casi a la altura del original, pese a seguir siendo un gran desconocido), el flojísimo Robocop 3 ya para consolas de 16 bits, o el anteriormente citado crossover Robocop vs Terminator, de los mejores juegos que hemos catado basados en el personaje.

Añadiría a la lista (por aquello del afán completista) el Robocop para PlayStation 2 y Xbox, un shooter subjetivo bastante olvidable, y algún juego más para Gameboy Color que ni de lejos estaba a la altura del primer y mejor juego que se haya hecho jamás sobre Robocop. No lo hemos dejado para el final por casualidad, los grandes artistas siempre terminan sus conciertos interpretando sus mejores temas, así que allá vamos. Señores y Señoras, abran paso al único, al mejor, al inimitable…Robocop de Data East.

El legado cultural de robocop

Robocop, la placa árcade original de Data East, es una de las razones por las que nos gustan los videojuegos, y uno de los motivos por los que amamos las recreativas. No importa cuántas veces lo hayas jugado, no importa que ya se hayan escrito ríos de tinta sobre este juego, ni siquiera importa que nada de lo que te vamos a contar en las siguientes líneas sea nuevo para ti, todo da igual porque independientemente de todo lo anterior vas a seguir volviendo a jugarlo y a sentir en cada partida que vuelves a ser un niño al que le palpita el corazón cada vez que escucha la pistola de Robocop escupiendo fuego y masacrando delincuentes.

Robocop es una de las mejores recreativas de la historia, una de las licencias cinematográficas mejor aprovechadas y un juego casi perfecto que se adelantó a su época en muchos aspectos para hacernos vivir una aventura y una experiencia única. Su dificultad era alta, muy alta, como la de los buenos arcades, qué demonios, lo que querían era desplumarte rápido y mandarte a casa, pero ahí estabas tú para demostrar que esta vez, quizá (sólo quizá) ibas a ser capaz de avanzar un poco más lejos y derrotar de una vez por todas a ese maldito ED-209 que se llevó tu paga semanal en más ocasiones de las que quieres admitir.

El tiempo le hace justicia

El legado cultural de robocop

Los gráficos siguen quitando el hipo más de 30 años después, el nivel de detalle es a veces abrumador (esos brillitos y los reflejos en la armadura de Robocop mientras camina), las frases digitales de esas voces originales de la película («Thank you for your cooperation», «Don’t move, creep!») que te ponen la carne de gallina y esa banda sonora de lujo del maestro Basil Poledouris metida con calzador amenizando el show y proporcionándole tintes absolutamente épicos a la partida, todo en suma hace que jugar a Robocop sea una experiencia inolvidable, tanto da si te mataron mil veces en las primeras pantallas en el bar de tu calle o como si veinte años después fuiste capaz de llegar al final gracias al MAME y a continuar quince veces (a mi no me engañas).

Hagas lo que hagas y pase lo que pase, sabes que acabarás volviendo a Robocop, porque es mucho más guay que tú, mucho más fuerte que tú y dispara más rápido y mejor que nadie. De acuerdo, hay juegos mucho mejores que Robocop, pero ninguno de ellos te ha hecho desear ser el protagonista. Ahora ven y dime que nunca has querido ser como Robocop, por lo menos cuando eras niño.

Te lo he dicho más arriba, a mi no puedes engañarme. Si no has sentido un cosquilleo extraño leyendo todo este reportaje especial sobre Robocop, es que una de dos, o no has tenido infancia, o has estado fuera del planeta Tierra los últimos 30 años. En cualquier caso ahora entiendes porqué nos gusta tanto Robocop y porqué su historia irá siempre de la mano de los videojuegos. No huyas…Vivo o muerto, usted vendrá conmigo.

El legado cultural de robocop

 

 

 

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