¿Cómo ser el jugador de rol perfecto?

Tras realizar una búsqueda exhaustiva un día cualquiera por Internet para documentarme aún más sobre este mundo, descubrí algo cuanto menos llamativo. Hay un montón de artículos/vídeos en la red que “explican” como ser un buen director de juego o Máster, pero apenas unos pocos que expliquen cómo ser un buen jugador de rol.

Esto produjo una reacción en mi interior, ya que tengo la sensación de que estamos empezando la casa por el tejado, y ya que el hobby del rol vuelve a resurgir, se debería explicar todo paso a paso. Hay que aprender a gatear antes de andar y a andar antes que a correr.

Así que dicho esto, voy a aportar mi granito de arena dando un par de pinceladas de cómo debería ser un buen jugador o jugadora de rol (según mi modesta experiencia en este mundo). Vamos a ello:

El Máster mueve la batuta, pero siempre puede haber un solo de trompeta

¿A qué me quiero referir con esto? Si, el Máster “manda”, pero al final el solo coloca unos marcos en los que el resto de jugadores podemos movernos. Dentro de esos marcos todo es posible ¿Para qué jugamos al rol si no?

La mayor parte de la responsabilidad de que la partida vaya bien o no siempre cae con todo su peso sobre los hombros del Máster, pero está en nuestras manos ayudar a que esa historia salga adelante de una manera u otra, tomando el camino de la derecha o el de la izquierda, dan igual las decisiones. Nosotros como jugadores podemos hacer que ese mundo, el mundo de la partida funcione e incluso mejorarlo con varias aportaciones (de las que hablaré más adelante) haciendo que esa ciudad, ese castillo o ese tabernero del bar del pueblo sean más reales y tangibles.

Por suerte el rol está muy abierto a las improvisaciones, por ambas partes.

Ante todo, compañerismo y colaboración

Bien es cierto que muchas veces engranamos mesas de juego, ya sean físicas o virtuales, junto a gente que apenas conocemos. Aprovechad esto para conocer más a esas personas y ya que estáis a sus personajes, haced piña y colaborar siempre que sea posible para que los PJs que encarnáis se alcen victoriosos, pues la mayoría de juegos de rol se basan en la interpretación grupal y en el aunar fuerzas para alcanzar el objetivo final de la partida.

Creedme, de situaciones así, se han forjado grandes amistades.

Conoce, al menos, una pequeña parte del sistema en el que vas a jugar

Da igual que vayas a jugar D&D, La Llamada de Cthulhu, Vampiro… Lo más importante es que al menos sepas como funciona “groso modo” el sistema en el que te vayas a sumergir, las reglas básicas, como crear la hoja de personaje, que tipo de dados y tiradas son las que usa, etc.

Esto ayudará tanto a ti como jugador como al Máster como director, ya que solo con un cruce de palabras ambos sabréis de que estáis hablando y la partida será muchísimo más fluida y entretenida, evitando los típicos parones para explicar una serie de reglas o tiradas, por poner un ejemplo.

A título personal, he de decir que yo siempre realizo una “sesión cero” con mis jugadores para sentar estas bases y crear a los personajes en común, al final creo que es algo necesario para hacer que todo fluya mucho mejor en sesiones venideras (de esto ya hablaremos en publicaciones futuras, que me voy por las ramas).

Ponte en la piel del personaje que has creado

Por mucho trasfondo que escribas en tu hoja de personaje no va a moverse solo, me explico: si tu PJ es un bárbaro enano que solo se ve cómodo en batallas o peleas de taberna, déjalo patente en la partida, que se note como disfrutas machacando goblins u orcos y como sufres cada vez que hay largos diálogos en los que prima que sepáis más de la historia o alcanzar algún objetivo mediante la diplomacia. Actúa como actuaria tu enano, no como lo harías tú, ¡maldice, amenaza, gruñe y escupe, si es necesario, a la cara de tus adversarios!

Como ya os comenté en mi artículo anterior, una de las bases de los juegos de rol es el teatro, la interpretación y la narración. Relacionado con el párrafo anterior, de nada sirve crear un personaje maravilloso, si luego en las distintas escenas del juego va a estar mirando al techo o metiéndose el dedo en la nariz. ¡Debéis ser activos!

Está claro que el que más va a narrar en la partida va a ser el Máster (para eso se tira horas y horas preparándola), pero eso no prohíbe ni evita que vosotros también lo hagáis, es más, vuestro director de juego os lo agradecerá. Ya que no solo se va a ahorrar narrar vuestras acciones, si no que le vais a dar un plus más enriquecedor a la sesión o sesiones mientras narráis vuestras hazañas o desventuras desde un punto de vista distinto al del DM.

Se apasionado, justo y honrado

Apasionado, porque ahí reside la gracia del asunto, para eso jugamos al rol, para vivir un sinfín de aventuras en mundos fantásticos u oscuros. Igual que una película en el cine puede conmovernos o arrancarnos unas lágrimas, la historia en el juego de rol, la aventura en sí, puede asustarnos, mantenernos en tensión o sobrecogernos. Todas estas sensaciones debemos aprovecharlas para ir dando una forma aún más realista a nuestro personaje a lo largo de toda la partida.

Justo, porque sea la deriva que sea la que tome la partida habrá acciones del Máster que te beneficien y otras que no, y mientras que sean lógicas se deben aceptar, no enfadarse como niños pequeños, si no saber reaccionar y seguir hacia delante con la cabeza bien alta, aunque nuestro personaje esté agonizando en el suelo entre sangre y vísceras…

Y honrado, porque en definitiva es mejor para la experiencia de juego. De nada sirve que en casa se modifique la hoja de personaje cambiando atributos o equipando armas o armaduras que nunca tuvimos, el resto de la partida pensará ¿y este que hace? Y con razón, pudiendo crear descontento y frustración en la mesa.

En resumen, un buen jugador de rol acepta sus errores y aprende de ellos y se tiene que centrar simplemente en disfrutar de la experiencia, sobre todo si sois primerizos en este mundo. ¡Ya vendrán partidas más densas y largas!

Diálogo y crítica

Este consejo va más encaminado al final de la sesión o partida. Dialogad con vuestros compañeros de mesa, tanto jugadores como Máster. No hay nada malo en exponer los puntos que nos han gustado y sobre todo los que no, y aquí viene el aspecto crítico, mediante este dialogo podéis llegar a esa crítica (¡Ojo! Una crítica constructiva) con la que podemos hacer una lluvia de ideas entre todos para hacer que la siguiente partida sea una experiencia más perfecta si cabe.

Recordad que todos somos humanos, y como tal cometemos errores, así que en el rol no iba a ser menos. Lo importante es saberlo hablar y tratarlos como personas adultas. Y sobre todo no llevarse nunca los aspectos del juego de los que habléis a lo personal. Lo que pasa en el rol, se queda en el rol.

Y lo más importante: ¡Juega!

Según la RAE, “Jugar” significa Hacer algo con alegría con el fin de entretenerse, divertirse o desarrollar determinadas capacidades o entretenerse y divertirse tomando parte en uno de los juegos sometidos a reglas.

Y con esto ya termino, poco más puedo añadir, aunque seguro que me dejo algo en el tintero, pero como he dicho antes, todos somos humanos.

¡Jugad! Ya sea a rol, juegos de mesa, videojuegos… ¡Pero jugad! Jugad y disfrutar de las distintas experiencias que se os brindan y disfrutadlas al máximo, siempre desde el respeto y la humildad, este es el mejor consejo que puedo daros.

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