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Bajo la piel de Miguel de Unamuno

Cuando hablamos del actor Karra Elejarde hablamos de uno de los rostros más reconocidos del cine español. Con dos Goyas y habiendo interpretado a múltiples tipos de personajes, a este actor y guionista se le conoce por trabajos como Ocho apellidos vascos o Mientras dure la guerra de Amenábar. Pero detrás de su faceta mediática también se encuentra un hombre más allá de la figura pública y en Mentero hemos tenido la oportunidad de conocer un poco más de cerca a esta gran figura.

¿Cómo estás pasando estos días de confinamiento en tu casa? 

Estoy dedicando mi tiempo a leer, repasar trabajos que tenía parados, ¡porque esto lo ha parado todo!, pero bueno… Pintar algo y ver mucha tele, series y pelis.

¿Crees que puede cambiar algo esta crisis sanitaria para la cultura?

¡No lo sé! pero esta crisis sanitaria se va a convertir en una crisis económica. Generalmente para los gobiernos la cultura es prescindible y un país sin cultura no es nada. La cultura, la pobreza y la violencia parece que son limítrofes. Estoy con la sensación de ver cómo nos va a tocar, entre muchos  gremios, a el de la cultura pagar por todos.

¿Cuál es el futuro del cine español?

El cine español y la cultura española que está en manos de los gobernantes de ahora mismo nos ha dejado a todos bastante perplejos, por eso el futuro no sé dónde irá. Digamos que las plataformas de alguna manera han venido a garantizarnos trabajo. En estos momentos existe una especie de pugna entre unas y otras y el tiempo de una película es más limitado que una serie. Por eso, muchos compañeros de profesión, tanto del sector técnico como artístico, están contentos porque Amazon, Netflix o Movistar están generando cosas.

¿Crees qué en este país se necesitan superhéroes para resucitar a la cultura? ¿Qué te parece el auge de las películas de Marvel?

No, yo no creo en superhéroes. A mí me gustaban los cómics cuando era niño, pero eran cómics más puñeteros. En mi opinión los de superhéroes en realidad son unos pichacortas que follan poco, beben poco y no les gusta el rock and roll,  y luego tenían una doble vida llevaban gafas y eran envidiados por los demás chicos de clase, así que Clark Kent y estas tonterías nunca me han gustado. Prefiero más los antihéroes.

¿La industria cinematográfica realmente necesita  premios como los Goya, Fotogramas, etc?

Eso forma parte del »cirquillo» mediático. Lo que hacen los premios es que nos juntemos los profesionales de la industria para hacer realidad nuestros  proyectos. ¡Bueno no sé si se puede hablar de industria en esta profesión!.

Para mí el verdadero premio es trabajar, porque el 80% de actores están trabajando como amateurs en sitios pequeños, y también los hay que están poniendo copas en discotecas… ¡Por eso el premio verdadero es trabajar! Pero yo creo que hay pocos actores profesionales que les interesen ganar estos premios. Lo que importa es el proyecto y el trabajo…

En realidad, hay poca gente en esta profesión que le guste vivir en esa parte del glamour. Para mí, el cine es un medio para comer y exponer mi vida privada a los demás es algo que me molesta bastante. He pensado que en trabajos como Ocho apellidos vascos, El día de mañana o Mientras dure la guerra lo que he hecho yo de alguna manera interpretándolas es esconderme, porque antes, cuando era anónimo, era más feliz porque podía ser yo mismo.

Ahora constantemente como estoy siempre en el candelero tiene más relevancia lo qué piensas, lo que dices y como te mueves… Para mí esta profesión sería igual de bonita, provechosa y apasionante sin que yo fuese conocido.

¿Te gustan los videojuegos?

Nunca he sido un chalado de los videojuegos. Me he divertido más leyendo y pintando…Quizás porque en mi casa no había dinero para videojuegos, y nunca he sido de tener ni la PlayStation, ni la Wii, ni la videoconsola de moda.

¿Qué te hizo ser actor?

La casualidad, que me gustaba contar chistes, porque siempre he tenido un humor bastante positivo, y siempre me ha gustado hacer guasas. Entonces, haciendo la mili, fue dónde un amigo me dijo: Tendrías que venir con nosotros a hacer teatro, porque cuentas chistes muy bien y nos haces reír… ¡Tienes madera para ser comediante! Y entonces empecé haciendo teatro en una asociación cultural que se llamaba La Farándula en Vitoria. Hacíamos teatro amateur. Todo esto fue anterior al grupo teatral Joglars.

 ¿Personajes buenos o malos?

Yo creo que han tenido más interés para los actores los personajes malos. Generalmente los tíos malos tienen muchas más motivaciones para ser malos que el bueno para ser bueno y tienen más enjundia, porque si tú eres un hombre muy bueno y vas a misa todos los domingos, piensan: ¡joder que chochez!, y si no es un personaje psicópata, un poco maquiavélico, ¡no mola!.

En cualquier caso, la vida en esta profesión es interpretar a los personajes que parece que no funcionan mucho y hacerlos creíbles. A veces, los personajes nos sorprenden y cobran una dimensión que no tenían, pero generalmente cuando me dan un canalla sonrío para dentro y pienso: ¡mira qué bien!.

¿Queda algo de ilusión de tu principio de tu carrera actoral cuando participabas en películas como La madre muerta, Kika o Dias contados?

¡Sí! ¡Se madura!… Pero no se madura por poner más proyectos en la sartén. Se madura precisamente por lo contrario. Cuando eres más joven te preocupa el ¿qué hago con las manos cómo lo diré qué haré? y luego cuando te vas haciendo más actor te das cuenta de que en realidad hay que ocuparse pero no preocuparse.

El hallazgo está en la sencillez, en la corrección… No en hacer de Churriguera. Casi todos actores, con el tiempo, se van haciendo mejores, porque van necesitando menos ingredientes para cocinar sus platos.

 En tu carrera profesional has hecho de todo: dirigir teatro, interpretar…  ¿Echas de menos el teatro? ¿Qué diferencia hay entre a hacer teatro y hacer cine?

Hacer teatro puede ser interpretar o dirigir, porque dentro de la escena no existe tal diferencia. El teatro y el cine son diferentes herramientas, pero el teatro es el taller. Es el lugar al que se recurre siempre; pero de cara a la economía me quedo con el cine, aunque requiere también de mucho trabajo, pero sale más rentable.

Yo tengo una edad, casi 60 años, ya no estoy para irme por el país con una furgona y unos focos dando botes de ciudad en ciudad. En principio la razón de todo actor es el teatro. En mi caso, después de fundar muchos grupos teatrales y hacer mucho teatro y muchos años de monólogos dramáticos, tuve la ocasión de hacer cine y ambas opciones me parecen muy válidas pero indudablemente el cine es ahora lo que me tiene más tentado.

¿Volverías a dirigida en una película?

No. Me sentí muy defraudado, incluso saboteado, con mis dos experiencias: Año Mariano (1999) y Terapia (2004). Todo eran fines espurios y económicos. ¡Se me quitaron las ganas! Pero eso no quita que si algún día tuviese dinero para hacer lo que quiero me pondría a dirigir una película o también como productor, porque nunca trabajaría para otros por encargo.

¿Alguna película te ha marcado en tu vida para que te imaginases interpretando personajes?

¡No! ¡Nunca! Empecé a hacer teatro más seriamente, cuando estaba estudiando electricidad en Vitoria y se me presentó el regalo de hacer un personaje en una obra de teatro y pensé que podía dar el paso definitivo para ser actor.

¿Qué diferencia espiritual hay entre el riesgo y el cine? ¿Con qué te quedas espiritualmente? ¿Y cómo recuerdas tus inicios como actor?

Me parece que uno es un subrogado del otro. Yo llegué al cine a través del teatro. El cine puede ser más trabajo técnico, y por supuesto  interpretativo, pero el teatro es más natural, porque a las emociones llegan de un modo progresivo y no artificial.

En el cine puedes empezar rodando el día que te mueres y luego pasar a tu primera comunión. Como ejercicio de interpretación el cine requiere de mucha más retención y mucha más mesura, y el teatro no llega ese alboroto. Pero los actores que han hecho teatro tienen su corazón en el escenario. Algo es cierto, el bolsillo te lo llena mejor el cine.

Hace poco te vimos en la serie El día de mañana. ¿Tienes algún proyecto televisivo?

¡Pues sí!, Tenia tres películas y una serie antes de esta pandemia, pero ahora es cómo el momento del safety car en la Fórmula 1, porque todos los coches están en la fila de salida. 

Claro que los representantes hacen un trabajo muy importante, que es cómo coordinar como acabas esto y empiezas aquello, porque todos vamos a la parrilla de salida de nuevo y es probable que algo de lo programado no se haga, porque todo el mundo ha estado obligatoriamente parado. Y ahora es probable que quieran empezar en la misma fecha. Ya veremos.

¿Te parece bien que las plataformas como Netflix sean de pago?

En principio me gustaría que el teatro se viese en los teatros, el cine en los cines y todo estuviese al alcance de todo el mundo, pero también entiendo que cuando se trabaja en el medio cuentas una historia que te seduzca y te has tirado  tiempo dedicándote a ella. Pero que digan que nada debería ser de pago… Yo por mi parte estoy siempre con el público y me gustaría que todo fuese gratuito, pero lo difícil es sujetar la plataforma para que este al alcance de todo el mundo.

 ¿Tienes alguna preferencia en serie y en cine? ¿Qué géneros te gustan?

Las serie que veo actualmente y me ha gustado es Breaking Bad y luego hay un actor que me encanta que hizo un trabajo que se titulaba: ¿Quién es América o qué es América? (Who is America), que es Sacha Baron Cohen. Aunque su carrera es muy irregular me gusta mucho su sentido del humor y su modo de criticar a la sociedad americana; pero ya te digo… Juego de Tronos y ese tipo de series me gustan.

Cuando empezaron las series en un principio yo veía House y Perdidos. En la series tiene que haber una lógica en el guión y eso es muy difícil de conseguir por culpa de la continuidad de las temporadas, aunque tampoco soy un chalado que está toda la vida viendo series, pero he visto algunas me han gustado mucho.

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