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Entrevista a Enrique Molina coleccionista y experto en Game & Watch

Nuestro apasionante viaje por una década irrepetible y genial en pos de una consola de videojuegos pequeña pero igualmente genial empieza a comienzos de los 80, como no podía ser de otra forma, en un momento en el que ser joven o ser aún un niño era algo maravilloso que estaba a punto de ser todavía mejor: los tebeos de súper héroes, las series de televisión, ir al videoclub, al cine o simplemente estar toda la tarde jugando al futbol en la calle con los amigos eran solamente algunas de las muchas cosas que llenaban nuestras interminables horas de ocio antes de que ocurriera algo que lo puso todo patas arriba de la noche a la mañana y que cambiaría (a mejor, por supuesto) nuestras inocentes vidas de una manera irrevocable y repentina.

Me estoy refiriendo, efectivamente, a la irrupción en nuestro horizonte de entretenimiento y diversión de un singular invento que muchos comenzamos a descubrir a principios de los ochenta, y que no fue otro cosa que los videojuegos.

Abriéndose paso entre los jóvenes

Poco a poco, y de manera sutil al principio pero con más impacto y estruendo cada vez, los videojuegos se fueron abriendo paso entre los jóvenes y los niños de los ochenta hasta convertirse en parte esencial de nuestras vidas y de nuestro ocio. Hoy en día resulta difícil, si no imposible, imaginar la vida de un adolescente o de un niño sin el espacio que ocupan los videojuegos en sus vidas, pero esto era algo que aún estaba empezando por aquellos lejanos primeros años de la década de los ochenta.

De buenas a primeras y como aquél que no quiere la cosa, el juguete favorito de todos los niños y niñas dejó de ser aquel aburrido órgano Casio PT1 que estaba de moda regalarte por tu Primera Comunión (al que nunca fuimos capaces de sacarle más allá de dos o tres sonidos coherentes), para ser reemplazado por un nuevo invento procedente de las lejanas tierras de Oriente y que a más de uno le pareció más bien procedente del Planeta Saturno: una “maquinita”.

El apodo no podía ser más acertado, aunque no quisiéramos admitirlo por aquellos tiempos, y es que aquello era, efectivamente, una máquina. Pequeña, sí, pero absolutamente revolucionaria. Nuestras queridas “maquinitas” vinieron para quedarse.

Mucho antes de que años después la Game Boy revolucionara el concepto del videojuego portátil de manera definitiva, aquellas extrañas pero maravillosas (y adictivas) maquinitas pronto se convirtieron en piezas esenciales de nuestro arsenal de juguetes, y fuimos muchos los que aprovechábamos la cercanía de un cumpleaños o de unas Navidades para pedir otra maquinita más con la que ir acrecentando nuestra colección.

Las reinas indiscutibles

Después de todo, y como dice el refrán, a falta de pan, buenas son tortas: las reinas indiscutibles del panorama del entretenimiento electrónico definitivo en aquellos años eran las máquinas recreativas que había en los bares, y ante la imposibilidad de llevarte aquellas imponentes y colosales máquinas a tu casa, las maquinitas eran un buen sustitutivo. El efecto placebo estaba más que conseguido, a pesar de las tremendas distancias existentes entre aquellas maquinitas y las enormes y potentes máquinas recreativas de los bares, al menos en términos de calidad. Poco después, fuimos conscientes de que esas extrañas “maquinitas” se llamaban en realidad “Game&Watch”, que eran un invento patentado por una empresa que se llamaba “Nintendo” y que en todos los bazares de cada barrio tenían siempre unas pocas expuestas en el escaparate.

El surgimiento de imitadores

 Es más, en vista del éxito cosechado por aquellas revolucionarias maquinitas de pantalla doble y extraños personajes parpadeantes que se encendían y se apagaban simulando un movimiento, muy pronto empezaron a surgir de la noche a la mañana multitud de clones e imitadores que curiosamente y a pesar de no llevar aquello de “Nintendo” por ninguna parte, seguían siendo muy divertidas y muy deseadas por todos los niños de tu barrio. Aquello de bajarte a la calle y formar un corrillo de niños que se arremolinaban en torno a un afortunado poseedor de una maquinita era una experiencia cada vez más cotidiana y curiosa en esos primeros años de la década de los ochenta. O jugabas o mirabas cómo jugaba otro con más suerte que tú, pero el caso era formar parte de aquella experiencia maravillosa.

 Y estoy seguro de que en mayor o menor medida, tú también formaste parte de dicha experiencia. Por eso estás aquí, y por eso le estamos dedicando hoy un merecido homenaje a aquellas míticas maquinitas que aún hoy nos hacen esbozar una sonrisa de complicidad al recordarlas.

El 40º aniversario de nuestras adoradas maquinitas

Más de uno podría pensar que todo esto no son más que las palabras nacidas de la nostalgia y del anhelo o el recuerdo de tiempos mejores, pero hay un hecho ineludible e incuestionable que viene a refrendar nuestra elección de las Game & Watch para romper el hielo en esta primera entrega de nuestra sección retro, y es que el pasado Noviembre de 2020 Nintendo sacó al mercado para sorpresa de propios y extraños un nuevo modelo de Game & Watch que conmemora el 40 aniversario de nuestras adoradas “maquinitas” y, de paso y ya que estamos, el 35 aniversario de la franquicia de Super Mario Bros en el seno de la gran familia Nintendo.

Homenaje para algunos, fría y calculada maniobra de marketing para otros, y al margen de polémicas o manías de unos y otros, entre los que no faltan aquellos que opinan que aquello solo tiene de Game & Watch la carcasa y poco más, lo cierto y verdadero es que las Game & Watch siguen más vivas que nunca hoy día, tanto o más que hace ya 40 años cuando asombraron a un mundo aún inocente que, desde luego, no estaba preparado para lo que se nos venía encima…

Nuestras queridas “maquinitas” (así las llamábamos mucho antes de saber lo que era una Game&Watch) no podrían tener un mejor valedor en las páginas de Mentero.es que mi amigo Enrique Molina, uno de los mayores coleccionistas de videojuegos y consolas retro que conozco (y conozco a mucha gente).

Es, además, uno de los tipos más educados y encantadores que uno pueda echarse a la cara. Es una de esas personas que todavía te hacen tener esperanza en el género humano, y es que por desgracia no abundan personas como mi amigo y tocayo Enrique. Para aportar su valioso granito de arena a este capítulo y para hablarnos de su gran afición y pasión por las Game&Watch le hemos traído hoy aquí hasta las páginas de Mentero.es.

 Prestad atención a lo que nos cuenta, nostalgia ochentera en estado puro…

Entrevista a Enrique Molina

-Te toca hablarnos de tu colección de maquinitas Game & Watch… Nada más y nada menos que 15 maquinitas G&W tienes en casa. ¿Qué títulos tienes actualmente en tu poder? ¿Cuál dirías que es tu favorita y por qué?

-Muy buenas, tocayo y amigo. Efectivamente, actualmente tengo 15 maquinitas (a mí me gusta usar también este término), aunque el crecimiento de la colección se ha ralentizado en los últimos años debido al aumento de precio que se ha producido en torno al coleccionismo de videojuegos retro en general y, especialmente, en estos artículos de Nintendo. Bueno, para ser sincero, el crecimiento de la colección se ha ralentizado, hasta que me entra un calentón y no puedo evitar hacerme con alguno de estos preciados tesoros. He de decir que, no obstante, se trata de una colección modesta, ya que las grandes colecciones cuentan con todos los modelos completos (61 en total): caja, manuales, pilas, cajas de envío de almacenaje…; incluso modelos de diferentes países, ya sabes, hermano, la locura coleccionista no tiene límites.

Los modelos de Game & Watch que tengo ahora mismo son:

Fire Attack (1982)

Oil Panic (1982)

Donkey Kong I (1982)

Greenhouse (1982)

Donkey Kong II (1983)

Mario Bros (1983)

Mario’s Cement Factory (1983)

Snoopy Tabletop (1983)

Donkey Kong III (1984)

Black Jack (1985)

Bombsweeper (1987)

Gold Clift (1988)

Safebuster (1988)

Zelda (1989)

Ball Club Nintendo Edition (2011)

La gran mayoría, y voy dando pistas sobre mis favoritas, corresponden con la colección Multi Screen.

Aunque me gustan todas, hay varios modelos muy especiales para mí por el recuerdo de infancia que representan. No obstante, indudablemente para mí la más especial es la Double Screen Donkey Kong II (1983). El motivo es que fue la  Game & Watch a la que más jugué en mi infancia.

A mi primo se la regalaron por su comunión (uno de los regalos de este tipo más habituales a principios de los ochenta y le echamos una cantidad de horas ingentes. Este juego consiste en que Donkey Kong Jr. ha de liberar a su padre preso (en su primer título era el malo y en esta segunda parte el bueno!) en medio de una selva poblada de cocodrilos y aves y has de subir y bajar entre los dos niveles que tiene la maquinita para abrir los diferentes grilletes del gorila encadenado. Pues bien, tal era el vicio, que éramos capaces de hacernos la misión con los ojos cerrados…

-Siempre he pensado que las Game & Watch eran una versión previa de la magnífica Nintendo DS, la popular consola portátil con pantalla doble que muchos años después Nintendo arrojaría al mundo con un tremendo éxito. ¿Tú también eres de esa opinión, o son solo cosas mías?

-Pues pienso exactamente lo mismo. Cuando vi por primera vez la Nintendo DS, lo primero que me llamó la atención fue su enorme parecido con los modelos Multi Screen de Game & Watch. Si ya hablamos de los modelos de Nintendo DS Lite o DSI, aún más parecido que creo no es casual y bienintencionado.

Creo que Nintendo es especialmente dada en el mundo de los videojuegos a la reedición y continuación de sus éxitos o elementos emblemáticos y hay muestras de ello a lo largo de su historia que pueden contemplarse simplemente con los cameos de muchos de los personajes de su universo en diferentes escenarios. Qué decir de Mr Game & Watch, personaje de la mayoría de las maquinitas que aparece, por ejemplo, como un personaje a elegir de Super Smash Bros

-Supongo que te habrá costado tiempo (y mucho dinero) coleccionar esas quince máquinas Game&Watch, Enrique. ¿Tuviste de pequeño algunas de ellas, o todas las has conseguido ahora de adulto? Y si es así, ¿qué recuerdos tienes de esas partidas en tus años de tierna infancia?

-No tuve ninguna de pequeño, todas han sido conseguidas de adulto, la primera de ellas hace 18 años, cuando su precio no tenía nada que ver con el actual (aunque se puede seguir encontrando algún chollo de vez en cuando). Si tuve maquinistas de otro tipo, pero pude disfrutar mucho de diferentes Game & Watch gracias a, como ocurrió después con ordenadores de 8 bits, amigos y familiares como el comentado antes. En esa época era frecuente intercambiar tu maquinita con algún amigo, vecino o familiar.

Recuerdo de esos años que las maquinistas eran el aliado perfecto de los pijos. Dejadme que os explique, en un patio de colegio o en una calle de barrio se podía identificar en la distancia que había una de ellas por el corro de niños que se montaba a su alrededor pegando la cabeza para intentar ver a partida o decir eso de “¡ahora me toca a mí!”.

Tengo especial predilección por el modelo de Snoopy de la colección Tabletop (aquellas de mayor tamaño que imitaban a muebles recreativos y se retro proyectaban en color). Mi vecino tenía una (otra vez regalo de comunión) y era como el Santo Grial. Las mejores de entre las mejores. Eso sí, consumían pilas de las medianas, que valían un dinero de la época y las partidas eran más medidas. Curiosamente me pude hacer con una de ellas en muy buen estado después de estar detrás de ella mucho tiempo.

-Una pregunta un poco indiscreta, pero como donde hay confianza da un poco de asco allá voy: ¿Cuánto es lo máximo que has llegado a pagar por una de tus Game & Watch? ¿Dónde y cómo la conseguiste?

-Lo máximo que he pagado han sido 100€, hace poco y por el modelo de Snoopy Tabletop que he comentado. No pretendo excusarme como enfermo coleccionista de estos artículos, pero fácilmente este modelo puede costar hoy día una media de 180€, sólo la máquina. Hemos llegado a un nivel de locura en el que a veces, la caja de cartón con los manuales, pilas y cartulina informativa que incluían pueden llegar a cotas incluso más que la propia máquina.

Por otra parte, al inicio de la colección, era fácil encontrar unidades de Game & Watch en muy buen estado por unos 15€ (muy lejos de la situación actual y no para de aumentar su precio).

-Una pregunta de novato en estas lides de Game & Watch: como yo solamente tuve dos cuando era niño, es algo que siempre me pregunté: ¿Todas las maquinitas Game & Watch son de Nintendo?… ¿Absolutamente todas?…Porque juraría que al menos una de las que tuve no llevaba el logotipo de Nintendo por ninguna parte… ¿Existen las Game & Watch “piratas”?

-La colección Game & Watch corresponde a Nintendo, pero no es de extrañar en absoluto lo que comentas, pues hubo clones, países que las imitaron con sus propias marcas, versiones de otras compañías… El éxito fue tan grande que proliferaron muchas de estas copias (si la conservases, tendrías un lingote de oro). No exclusivamente, pero al igual que ocurría con ordenadores de 8 bits, por ejemplo, con tu querido Spectrum, en países comunistas era frecuente copiar este tipo de productos y su tecnología. Es posible que tuvieses alguno de estos clones o imitaciones que ya existían en la época, aunque lo que más abundó fueron los productos de otras compañías que trataron de buscar el éxito cosechado por Nintendo y que algunas hicieron muy bien, como fue el caso de Casio o Gakken y posteriormente Tiger o Bandai.

-En aquellos primeros años de los 80, al menos aquí en España, solamente existían las máquinas de los bares, las maquinitas Game & Watch y poco después el Spectrum. ¿Nos ayudó aquella precariedad y escasez de medios a ser más imaginativos a los cuarentones de hoy en día? ¿Crees que los niños de hoy en día, rodeados de tanta consola súper potente, lo tienen todo más fácil?…Quizá eso sea un poco peligroso, no sé si sabes por dónde voy…

-En mi opinión la falta de medios hace que se disfrute más de lo disponible y agudiza la imaginación. Sólo de pensar sobre las horas de juego que daba un artilugio tan simple tecnológicamente como es una maquinita con los artilugios actuales (ojo, que también me gustan) lo confirman. El concepto de una partida era rejugabilidad en sí misma y acababas haciéndolo miles de veces. Hasta recuerdo meter las pilas en el frigorífico porque alguien me dijo que así podías exprimirlas un poco más!

Creo que hoy en día se valoran menos las cosas porque nuestros hijos tienen mucho más a su disposición, por la sociedad de bienestar en la que vivimos, de lo que teníamos nosotros (seguramente lo mismo dirían de nosotros nuestros padres).

Hoy en día a un juego de consola cero que se le saca menos partido que al cartucho de 12000 pesetas de la época que te regalaban como mucho por reyes, al cual le sacabas hasta las entrañas, lo intercambiabas, se lo cambiabas a un amigo…

Hoy en día eso no ocurre, aunque creo que los padres somos los principales responsables y tenemos responsabilidad de evitarlo y hacerles aprender a valorar las cosas, a usar su imaginación, la principal arma de un niño. Me encantan los videojuegos, pero trato de darles un uso medido con mi hijo, por ejemplo.

-El encanto de las maquinitas Game & Watch está fuera de toda duda, aunque la nostalgia a veces nos juega malas pasadas. Ahora que las has podido volver a disfrutar de mayor, ¿siguen siendo tan buenas? ¿Era la inocencia de la infancia lo que nos hacía verlas mejores de lo que eran, o es que de verdad son así de divertidas?

-Bueno, cuando uno es pequeño, tiene unas sensaciones que cero difíciles recuperar al 100%, aunque buena parte de ello se pueda hacer. Creo que el secreto para disfrutarlas (y también otro tipo de recuerdos de infancia) está en contextualizarlas bien.

Dicho esto, he de decir que me sigo picando hoy en día. Por ejemplo, últimamente sigo jugando a la maquinita de Greenhouse, pues para mi es una de las más adictivas de toda la colección.

-¿Hay alguna que todavía no tengas y que te gustaría especialmente  pillar para tu colección?… ¿Cuánto estarías dispuesto a pagar por ella, siempre y cuando estuviera en buenas condiciones?

-Sí, hay, digamos, unas 46 que todavía me gustaría tener (es broma, pues me arruinaría). Me gustaría terminar la colección Multi Screen y para ello no me faltan muchas. Trato de comprar las maquinitas poco a poco (a la prueba está las que tengo en tantos años) y este sería mi siguiente objetivo, aunque he de reconocer que, si veo alguna ganga, aprovecho. Lo que no suelo hacer es comprar caro, aunque pueda ser hasta precio de mercado actual. Asumo de esta forma que si la colección terminase aquí, buena sería, pero sé que la caña volverá a pescar algo.

Me encantaría poder tener el modelo Cristal Screen de Super Mario Bros, pero sus precios son ya demasiado desorbitados. De precios un poco más “normales”, me gustaría hacer me con una Rain Shower por ser la primera que homologó la famosa cruceta de los pads de Nintendo.

-Haznos tu Top 5 particular de maquinitas Game & Watch, tanto de las que ya tienes como de las que te faltan: tus 5 objetos de deseo personal… ¿Por qué estas cinco?

Bueno, difícil elección, pero allá voy:

  1. Donkey Kong II: por lo comentado, es a la que más jugué.
  2. Ball: por ser la primera, la que abrió el camino.
  3. Greenhouse: por ser la más adictiva de las que he jugado.
  4. Mario Bros (Multi Screen): por representar la primera vez a la que jugué a un Mario.
  5. Snoopy Tabletop: por ser el Santo Grial de las Game & Watch en mi infancia.

-Ya para terminar, y agradeciéndote tu tiempo por estar aquí en las páginas de MARCA porque sé que siempre andas viajando de un lado para otro por cuestiones de trabajo, la última pregunta está precisamente relacionada con tus viajes: ¿Alguna vez tus Game & Watch se van de viaje contigo, o eres incapaz de sacarlas de casa por miedo a que se pierdan o se estropeen?…

-He de confesar que a algún viaje me he llevado alguna. Recuerdo una vez que fui en tren a una quedada de amigos de Retrobytes Córdoba y como era material que llevaba para compartir me puse a jugar tan pancho a mi Game & Watch en el tren. Impagable la cara de las personas que tenía cerca al verla y escuchar el sonido. Una persona de más edad la reconoció y le explicó a su hijo pequeño que eran y cómo se jugaban. Los niños pequeños flipaban, pero los adultos, aún más…

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