movimiento kutoo

Comienza el auge de la búsqueda de cambios en la sociedad japonesa

Es bien sabido que la cultura japonesa es en muchos aspectos bastante restrictiva sobre la vestimenta y la apariencia. Esta sociedad mantiene que salirse de lo considerado como «normal» o «correcto» es intolerable y puede significar que no eres una persona de provecho.

Códigos de vestimenta obligatorios en la sociedad nipona

Por este motivo, en instituciones donde se reúnen grandes grupos de personas (colegios, empresas, universidades…) hay normas sobre cómo deberían vestir. Se prohíbe el uso de piercings o maquillajes exagerados, e incluso se intenta controlar el color de pelo. Se pueden encontrar en noticias niponas algunos casos en los que se obliga a que alumnos japoneses que, por ejemplo, nacieron con el pelo castaño, deban teñírselo de color negro para no ser distinto de los demás.

La Federación de Sindicatos de Japón realizó una encuesta sobre los códigos de vestimenta en los lugares de trabajo. En esta, salió a la luz que más de un 57% de personas, tanto hombres como mujeres, tienen estipuladas normas estrictas sobre la ropa que deben ponerse. Una gran mayoría de las personas que contestaron consideran que debe existir un cierto control sobre cómo vestir. No obstante, opinan que deberían ser menos estrictos de lo que son hoy en día.

A los hombres se les obliga a ponerse un traje. Sin embargo, las normas de vestimenta para las mujeres van más allá: es obligatorio, en muchísimos trabajos, usar tacón fino de unos 8 cm de alto (además de maquillaje a diario) durante toda la jornada laboral. Estas jornadas pueden ser de 8 horas o incluso más. Está demostrado que utilizar tacones a diario puede tener consecuencias para la salud: desde juanetes y dolores de espalda hasta lesiones en tendones y músculos, llegando incluso a la fractura de los mismos.

El inicio del movimiento KuToo

Debido a estos problemas para la salud, muchas mujeres han manifestado querer dejar de llevarlos. Ha surgido una nueva lucha feminista en torno a esta imposición del Gobierno: Yumi Ishikawa, actriz y escritora japonesa, comenzó una campaña en marzo de 2019 en contra de la ley de los tacones en el trabajo. Este movimiento se conoce como KuToo.

Debe su nombre al juego de palabras entre kutsu (zapatos) y kutsuu (dolor). Se relacionó este movimiento con el #Metoo tan conocido en la revolución feminista debido a que es una forma de machismo y discriminación llevado al ámbito laboral.

Este movimiento contó con una gran acogida y más de 20.000 mujeres apoyaron la denuncia de la situación. A pesar de ello, el ministro de Salud, Trabajo y Bienestar, Takumi Nemoto, se posicionó en contra de prohibir el uso de tacones en los lugares de trabajo. Aseguró en unas declaraciones públicas que el uso de estos zapatos es algo que la sociedad, en general, acepta como algo necesario y razonable en los lugares de trabajo. Mantiene que usar tacones permite que la mujer de una imagen de mayor autoridad, y que consigue que parezca más femenina.

¿Puede considerarse empoderante utilizar obligatoriamente un elemento que perjudica a la salud?

En un primer momento, el gobierno japonés hizo caso omiso a Yumi Ishikawa y su movimiento, a pesar del apoyo con el que contó. Sin embargo, todo este asunto no se quedó exclusivamente en las redes sociales.

Meses después se presentó de manera oficial un manifiesto pidiendo la revisión de esta obligación a usar tacones. En muchas ocasiones, esta obligación incluye utilizar faldas. El argumento para pedir la revisión es que se puede considerar una discriminación sexual y acoso.

El Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar permitió recientemente que los hombres, obligados a acudir a sus puestos de trabajo con traje, pudiesen quitarse la corbata y la chaqueta durante el verano. De esta manera, pretendían mejorar las condiciones laborales. Sin embargo, este Ministerio sigue posicionándose en contra de quitar como obligatorio el uso de tacones y faldas para las mujeres. Ishikawa afirma que puede que las empresas y el Gobierno no quieran arriesgarse a intentar cambiar la sociedad.

Pequeños cambios: Japan Airlanes

No obstante, en marzo de 2020 se consiguió una primera victoria en este asunto: la empresa Japan Airlanes declaró que ya no será obligatorio que las azafatas utilicen falda y tacones como uniforme. En su lugar podrán utilizar, si lo desean, zapatos planos y pantalones para lograr una mayor comodidad durante la jornada laboral. Ishikawa ha celebrado esta decisión pero sigue recordando que aún faltan miles de empresas, hoteles, comercios y bancos que continúan sin cambiar sus normas. Es optimista ya que espera que sigan el ejemplo de Japan Airlanes.

El sexismo que se puede observar en la sociedad nipona, muy notable en el sector laboral, ha provocado un sin fin de denuncias ante situaciones sexistas. Por ejemplo, una compañía estableció que las empleadas de sus tiendas, enfocadas a la venta de productos de higiene femenina, debían llevar una insignia indicando que esa persona tiene, en ese momento, la menstruación. El motivo para establecer esta norma, según la empresa, es intentar fomentar la empatía en el ambiente laboral y normalizar el período. Sin embargo, una oleada de críticas de parte de los clientes y las trabajadoras obligó a la empresa a reconsiderar esta decisión. Se tildó la idea como una muestra más de machismo.

Estas y muchísimas otras situaciones similares están haciendo despertar el feminismo, más activamente que nunca, en la sociedad japonesa.

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