Historia y evolución del tatuaje

 

En el país nipón fue ilegal tatuarse hasta 1948 tras la ocupación por las fuerzas estadounidenses. Cuando Mana Izumi se hizo su primer tatuaje, a los 18 años, no buscaba revelarse ni romper ningún tabú, simplemente quería imitar a la artista pop Namie Amuro. Pero en Japón los tatuajes estuvieron asociados durante siglos a los criminales y a la mafia, una idea todavía muy arraigada. En Japón los tatuajes aún despiertan unas reticencias profundamente ancladas. Un pequeño dibujo sobre la piel todavía provoca la exclusión directa y sin discusión de los baños públicos de agua caliente, de las piscinas, las playas y, bastante a menudo, hasta de los gimnasios.»Es lamentable ver cuántos prejuicios hay contra los tatuajes», denuncia Mana Izumi, mientras le tatúan una calavera azteca en la pierna.

Japón tiene una relación complicada con los tatuajes desde hace tiempo. En el siglo XVII, se marcaba a los criminales como castigo. Y, en la actualidad, los yakuza expresan su fidelidad a sus organizaciones criminales con el tradicional «irezumi», que cubre todo el cuerpo. Cuando Japón se abrió al mundo en el siglo XIX, se prohibieron los tatuajes, la desnudez en público o los encantadores de serpientes, porque las autoridades temían que los extranjeros consideraran a los japoneses como «primitivos», según Brian Ashcraft, autor de «Japanese Tatoos: History, Culture, Design». Al mismo tiempo, miembros de familias reales europeas iban a Japón para tatuarse, por la buena reputación del país en ese arte. La prohibición fue levantada en 1948 por las fuerzas estadounidenses de ocupación, pero el estigma no terminó de borrarse entre los japoneses. «Ven un tatuaje y piensan ‘yakuza’ en lugar de admirar la belleza de esta forma de arte», lamenta Ashcraft. «Mientras eso no cambie, los tatuajes seguirán existiendo en una zona gris». Las autoridades suelen mirar hacia otro lado, pero las redadas recientes y las multas sembraron confusión entre los tatuadores nipones, de los que habría unos 3.000. Una batalla judicial ha causado estragos.

Un tatuador de Osaka, Taiki Masuda, fue detenido en 2015 por práctica ilegal de medicina y condenado a una multa de 300.000 yenes (2.300 euros). Una circular del ministerio de Salud que databa de 2001 calificaba el tatuaje de acto médico porque conlleva el uso de agujas. Tras un largo y polémico proceso de apelación, la condena fue anulada.»No hay ningún marco jurídico que reglamente esta actividad en Japón», explica Masuda. Sin embargo, «es el sustento de muchas personas y es por ello que tuve que luchar, con la esperanza de contribuir a legalizarla».

En el oficio, algunos viejos lobos no ven las cosas así. «Los tatuajes deben tener un toque picante de ilegalidad», estima uno de ellos, Horiyoshi III, que afirma que el combate judicial de Masuda fue una «provocación». Noriyuki Katsuta, miembro de la asociación «Salvar el tatuaje en Japón», señala que entre 500.000 y un millón de japoneses estarían tatuados, de 126,4 millones en total. Según Ashcraft, los prejuicios provienen en gran parte del confucianismo, según el cual, el hecho de alterar el cuerpo que uno ha recibido de sus padres constituye una falta de respeto.»Para la generación de mi madre, cualquiera que, como yo, tuviera un tatuaje, era considerado como un yakuza», dice Mana Izumi. «Pero cuando la  gente me quiere dar lecciones sobre la profanación del cuerpo que mis padres me dieron, me pongo de muy mal humor. No creo que tenga que rendirle cuentas a nadie». En Japón el tatuaje ha sido tradicionalmente un símbolo de pertenencia a la yakuza, la mafia japonesa. Esta referencia se mantiene fuerte todavía hoy día y es por eso que a las personas tatuadas se les niega la entrada a los baños públicos, aguas termales y gimnasios, aunque sus tatuajes sean discretos.

 

El tatuaje Irezumi

Es el más conocido tatuaje tradicional que cubre gran parte del cuerpo. Está hecho por artistas que se han formado junto a grandes maestros que preservan la tradición. Es una subcultura muy cerrada y secreta en la que los métodos y diseños se han mantenido sin cambios durante siglos. Los motivos inspirados en el mundo de las plantas, animales reales o mitológicos y figuras religiosas tienen un fuerte contenido simbólico e ilustran las cualidades y defectos que se poseen o desean adquirir. El artista del tatuaje trabaja a mano alzada. Primero dibuja el contorno y luego hace el sombreado y la coloración. Hacerse un tatuaje irezumi lleva mucho tiempo y trabajo e implica un costo y dolor que desaniman a cualquiera. El Museo del Tatuaje en Yokohama creado por un famoso maestro del tatuaje tradicional, Horiyoshi III, es un buen lugar para aprender más acerca de esta tradición. Hoy día se usa la palabra tattoo en lugar de irezumi. Los jóvenes japoneses utilizan técnicas modernas para tatuarse bien sea al estilo japonés u occidental. Por lo general los motivos que eligen son discretos y poco visibles, a diferencia de sus antepasados que se tatuaban todo el torso. Una de las casas de tatuaje más reconocidas en Japón es la Yellow Blaze donde ofrecen miles de diseños y creaciones únicas para locales y turistas.

Mientras tanto, en Asia y Oceanía, exceptuando Japón, el tatuaje y sus usos tradicionales se abandonan desde el momento de las primeras colonizaciones, pero renacen a partir de los años ochenta del siglo XX, cuando son reivindicados como símbolos culturales e identitarios. La exposición termina con un recorrido por este revival del tatuaje en lugares como Samoa o Tailandia y, cómo no, Nueva Zelanda, donde el tatuaje (moko) tiene la categoría de tesoro nacional. Este recorrido, que empieza con los viajes de los aventureros de la época moderna, está jalonado por obras de tatuadores contemporáneos. Creadas expresamente para la exposición, estas obras actuales muestran cómo el tatuaje se ha consagrado en nuestros días como un arte global. En el caso de China, nos encontramos que recientemente en el ámbito deportivo se ha prohibido a los jugadores de futbol mostrar sus tatuajes, por lo que la federación les ha hecho tapárselos a la hora de jugar un partido. Tienen vetado también los tatuajes en la televisión y en ciertos ámbitos públicos. Ante esto se está creando una polémica bastante amplia por redes sociales. ¿Que opináis sobre estas medidas tan extremas?.

Corea del Sur

Las leyes surcoreanas consideran los tatuajes un procedimiento médico que solo pueden realizar doctores titulados en clínicas y hospitales. Kim Ki-bok es uno de los tatuadores clandestinos más prestigioso del país asiático. Continuas redadas, fuertes multas, incluso cárcel y una vida laboral en la clandestinidad. Es lo que afrontan los profesionales del tatuaje en Corea del Sur, un país donde el arte de inyectar tinta en la piel es ilegal a pesar de que la moda crece cada año. «Como es ilegal, no podemos poner un cartel en la puerta», se excusa Kim Ki-bok, uno de los tatuadores más reconocidos en Seúl, a la entrada de su estudio camuflado como piso residencial en la cuarta planta de un viejo edificio del céntrico barrio de Hongdae, cuna del arte y las nuevas tendencias en el país. A pesar de que legalmente figuran como «desempleados», cuatro tatuadores trabajan cada día desde hace 10 meses en este local durante largas horas, con un ojo puesto en la piel del cliente y el otro en una posible irrupción de agentes de la policía.Desde que hace unos dos años logró hacerse un nombre entre los aproximadamente 20.000 tatuadores que hay en Corea del Sur -según estimaciones del Gobierno- Kim contornea con sus agujas la piel de unas tres personas cada día. «He tenido suerte y nunca me han pillado», comenta, aunque reconoce que muchos de sus amigos han recibido «fuertes multas» e «incluso alguno ha entrado en prisión», asegura.

Sólo los médicos pueden tatuar legalmente

Las leyes surcoreanas consideran los tatuajes un procedimiento médico que solo pueden realizar doctores titulados en clínicas y hospitales, algo que relega a la clandestinidad a los auténticos profesionales de este ámbito. «Cada vez más ciudadanos se tatúa y el 99 por ciento lo hace en estudios ilegales, por lo que han surgido problemas» como denuncias por malas prácticas producto de la desregulación, expuso en el Parlamento el diputado Kim Chon-jin cuando a finales del año pasado presentó una propuesta para legalizar estos procedimientos.

 

Un debate congelado

Sin embargo, la Asamblea Nacional no considera una prioridad la legalización de los tatuajes y por el momento mantiene congelado el debate.

 

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