El que rie el último, rie mejor

Antes de comenzar os recomiendo que si tenéis un chubasquero a mano ya podéis ir a buscarlo. Porque el film de hoy es una catarata sin interrupción de chorros y salpicaduras de sangre de las que es muy difícil librarse. Incluso con el mejor detergente que exista en el mercado. Y todo ello nos lo presenta una mujer que se sienta tras la cámara. Y que saca a la palestra ese cine de explotación que en los 70 estaba tan de moda. Aquí en el formato de “rape & revenge”. Para ponernos en contexto este término se centra en tres claros y siempre iguales actos. En el primero la mujer (por lo general) es violada de forma salvaje (toda violación lo es). En el segundo acto la víctima contra todo pronóstico sobrevive (casi siempre intentan matarla tras la agresión sexual). Y el tercer acto es sin duda el de más acción. Pues la mujer agredida busca venganza a toda costa. Este tipo de cine de explotación fue muy popular durante todo los años 70 y parte de los primeros 80. En uno de los países donde más se produjo cine de este tipo fue sin duda en Australia, que concretamente se conoció como Ozploitation. Al ser cine de bajo presupuesto se aprovechaba sus escasos recursos para filmar en sus grandes explanadas desérticas. Así tenemos películas como “ Night of fear” (1972), “Los coches que devoraron París” (1974) o la más popular “Mad Max” (1979). Son solo un pequeño ejemplo de una basta filmografía.  Este film se asemeja a propuestas como “La última casa a la izquierda” (hablo de la original de 1972). Luego hay por supuesto otros lugares y nombres y formas para denominar el cine de explotación. Pero eso ya será quizás en otra ocasión.

Producción y actores

Esta es una producción a caballo entre Francia y Bélgica del año 2017. La película se rodó en Marruecos, y que es un escenario perfecto para sacar el máximo partido de lo que la directora tenía en mente. Su estreno fue en el Festival de cine de Toronto en 2017. Viene firmada al guión por la propia directora del film, la francesa Coralie Fargeat, que ya se había puesto en la parte creativa en sus cortos anteriores. Incluyendo una miniserie de televisión en el año 2008. Sin duda lo peliagudo era buscar a la actriz que diera vida a la sufrida protagonista. Un papel atractivo en su forma, pero no exento de un claro carácter de sacrificio en la valiente que se pusiera bajo su piel. La afortunada fue la joven actriz italiana Matilda Anna Ingrid. Que se dió a conocer con el film americano “Rings” (2017), justo antes de embarcarse en este proyecto. Previamente ya tenía tres films a sus espaldas en su país natal. Su complexión delgada, incluso su aparente fragilidad, es perfecta para desempeñar ese papel, en el que poco a poco en el film vemos su transformación. Por otro lado tenemos a los protagonistas masculinos. El belga Kevin Janssens, con una carrera ya algo larga a sus espaldas, Vincet Colombe y Gilliaume Bouchede. Los tres actores le dan la perfecta réplica a la chica. Cumpliendo algunos como meras comparsas para lo que se busca. Y en otros casos teniendo complicidad a tener unos papeles más largos y jugosos.

De que va

La historia nos cuenta como una pareja se dispone a pasar un fin de semana en una casa apartada de la civilización, en un paraje natural idílico. El es un hombre que tiene dinero, casado y con hijos. Ella es su amante, lo sabe y no le importa. Es mas joven que él y solo quiere divertirse. La cosa toma un giro cuando una mañana tras la lujosa cristalera de la casa, dos hombres con rifles en las manos observan a la chica en ropa interior pasearse por el salón. Tras unos momentos de confusión de la chica (igual pasa en mi caso), y seguramente es lo que la directora ha ideado con esta escena. Dejándonos confundidos y con la duda de que harán esos tipos. La cosa no va más allá de un pequeño momento. Siendo ellos invitados del anfitrión del lugar a unas jornadas de caza en sus amplias praderas colindantes. La idea era que no se encontraran con la chica. Pero ellos adelantaron un poco su visita. Y ese encuentro desencadenará los actos posteriores. La protagonista de Revenge verá como al día siguiente en ausencia de su amigo, uno de los tipos que se sentía malsanamente atraído por ella, en un arrebato la viola. Haciendo el otro inquilino de la casa oídos sordos a los gritos y lamentos de nuestra protagonista. La chica verá como la llegada de su amante no es como ella hubiera querido. El intento de que la protegiese por su parte se torna en todo lo contrario. Los tres intentan deshacerse de de la chica. Es ahí donde la segunda parte de film entra en acción. En esta clases de películas y temáticas las licencias que se toman para narrar las historias suelen ser casi siempre totalmente inverosímiles. Si no fuera así como es de suponer nunca tendríamos la venganza de la víctima, por muy mal que esta se encuentre. Por lo tanto como consigue aquí prácticamente volver a la vida para tener su vendeta, es la licensia que la directora  Coralie Fargeat se permite. Y nosotros se lo agradecemos por supuesto. Revenge propone entonces la caza de sus anteriormente cazadores. Matilda Anna Ingrid pasa de ser una muñequita Barbie con sabor a fresa. A un arma de matar con la sangre hirviendo y una coraza antidolora. Su actuación requiere de sacrifico, sudor y lágrimas. Y esta actriz lo hace realmente bien. Su figura que está durante casi todo el metraje en ropa interior adquiere en vez de vulnerabilidad, el efecto contrario.

Hay alguna escena que no pude dejar de acordarme de “Acorralado” (1982), donde prácticamente calca una escena mítica de aquella. Matilda Anna Ingrid consigue hacer creíble lo que en un principio no lo sería. Para eso su personaje se apoya en la venganza, esa que sabes que tiene que haber aunque moralmente indique lo contrario. La directora con el personaje del violador hace de el un títere en las manos del amante de ella. Y se apoya en el para meter algo de humor en la película. Es al que le pasa todo lo malo si tuviera que pasarle a alguien. Su sufrimiento y acoso al que le somete la protagonista tras ser violada, es lo que da juego a esos pequeños toques de humor. O por lo menos a mi me lo a parecido. Se clava cristales en los pies, recibe puñetazos de sus propios amigos y alguna situaciones más aún le aguardan. Los tres hombres ven como son amenazadas sus vidas por una vida que creían extinta. El film a partir de aquí destila ejecuciones de todo tipo. Donde su directora no se corta a la hora de que la hemoglobina brote en casi cada escena. Hay algunas algo desagradables por la cantidad de sangre, más que por la propia situación en que se ven envueltos nuestros protagonistas. Todo el film viene revestido en la parte de la fotografía por un muy buen trabajo de Robrecht Heyvaert. Que aprovecha los grandes espacios abiertos del largometraje para sacar las mejores panorámicas posibles. Y cuando pasa en interiores, juega con diferentes colores que la propia casa proporciona a través de su grandes ventanales, incluyendo los colores de los cristales. El maquillaje por su parte y los efectos cumplen con solvencia. Ofreciendo el espectáculo que requiere este tipo de producciones a las mil maravillas. Como colofón a todo lo que rodea la historia está la parte musical. Que aquí embellece el compositor Robin Coudert. Músico francés que también hace discos con vena de cantautor. La música es semajante al estilo que usa John Carpenter en sus películas. Eso quiere decir mucho teclado para crear las atmósferas casi oníricas y de tensión. Que le queda muy bien en el acabado final.

En conclusión

La directora hace de esta Revenge una muy atractiva propuesta para pasar un buen rato. El problema es que su guión es demasiado previsible y escueto. El limitado escenario donde transcurre la historia que nos cuenta tampoco ayuda a tener más referencias visuales. A su vez el limitado número de actores no da mas juego del que pueden realizar. Con todo Coralie Fargeat se las ingenia para sacar el máximo provecho de todos los recursos de los que dispone. Una parte que creo hace bueno la mano de la directora es no querer vender su propuesta como un golpe feminista hoy día tan en boga. Reivindica a la mujer pero como fuente de igualdad en cuanto a poderío visual y de acción. Esto no es nuevo ni mucho menos, ya desde muy atrás actrices como Sigourney Weaver en Alien (1979), Uma Thurman en Kill Bill (2003), Linda Hamilton en Terminator (1984) o más recientemente Charlie Zeron en Mad Max Furia en la carretera (2015). Han demostrado que la acción no está reñida con las mujeres. En algunos casos se nos muestran fuertes y decididas, donde ellas mandan desde el inicio del film. Y en otras ocasiones se presentan al comienzo como mujeres débiles, tanto desde el aspecto de personalidad, como en su complexión anatómica. Y que se transforman en despiadadas máquinas de guerra y venganza. Revenge pese a estar encuadrada en ese estilo que comentaba al principio de  “rape & revenge”, no se queda anclada en el pasado. Su directora con los elementos visuales de los que disfrutamos hoy día la trae hasta nuestra época. Importante destacar también el buen funcionamiento que hace Coralie Fargeat del ritmo de la historia.

La película no decae en ningún instante, tiene el tempo adecuado en cada situación que vamos viendo en pantalla. Es más, con cada minuto que transcurre la tensión sube de nivel. Sabe como dirigir a sus actores, sacando de ellos lo mejor que le viene a cada momento para contar su guión. No hay que olvidar que estamos en su ópera prima. Y no es nada fácil saber lidiar con según que situaciones. Por desgracia su carrera en la taquilla no fue nada bien para lo que debería haber sido en mi opinión. No hay que olvidar de todas formas que estamos ante una película de bajo presupuesto. Pero su inversión de casi tres millones no se pudo ni siquiera recuperar como mínimo. Donde solo pudo hacer unos míseros quinientos veinte mil dólares. Las causas hoy día están claras. El mercado lo están monopolizando de tal forma ciertas productoras y distribuidoras que dejan muy poco espacio en las salas comerciales para películas más modestas. Y que con una mayor difusión funcionarían como mínimo bien. Porque por lo menos en este caso el producto es atractivo para un gran público que gusta de este género. Así que estas propuestas que si no son innovadoras, por lo menos saben a lo que juegan y como ofrecerlo. Se ven relegadas a que el público por lo general tenga que estar atentos a disfrutarlas en los festivales especializados del género. Por suerte encontró recompensa en esa situación en el pasado Festival de Sitges 2017. Donde estuvo nominada en tres categorías: Mejor película, Mejor dirección y Mejor dirección novel. Llevándose el galardón en estas dos últimas. Para ir cerrando ya la crítica que va siendo hora, esta Revenge es un atractivo divertimento. Una puesta al día de un cine incómodo en ciertos sectores. Pero que se nos hace entretenida y donde sus ciento ocho minutos de metraje se nos pasa en un suspiro. Un saludo desde mi rincón favorito.

Guión: 6

Actores: 7

Dirección: 8

Categorías restantes: 8

Nota final: 7, 25

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